Por Oralia García Cárdenas

Antecedentes históricos

La Revolución mexicana trajo consigo cambios de diversa índole en el país, dentro de ellos, propició la creación de un fotoperiodismo moderno en el que los fotógrafos fueron testigos oculares de acontecimientos políticos que capturaron con nuevas miradas e intereses particulares, estableciendo nuevas formas de representación de actores sociales que habían sido visibilizados desde otras perspectivas. Durante el periodo de lucha armada, los fotógrafos de la revolución capturaron escenas de la vida cotidiana y sucesos que mostraban una nueva realidad.

Cabe señalar que algunas de estas fotografías fueron publicadas en periódicos como La Ilustración Semanal y La Semana Ilustrada. En este contexto, en 1911, se creó la Sociedad de Fotógrafos de la Prensa Metropolitana constituida por los fotógrafos Agustín Víctor Casasola, Antonio Garduño, Eduardo Melhado, Abraham Lupercio, Ezequiel Álvarez Tostado, entre otros. Dicha agrupación tuvo el beneplácito del presidente Francisco León de la Barra, momento que quedó sellado con una imagen del mandatario con los fotógrafos de prensa, en el que no faltaron los halagos mutuos.

Más tarde, durante los gobiernos de Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y los del Maximato, en la denominada época posrevolucionaria, se utilizó el trabajo de los fotógrafos de prensa como un recurso de propaganda de sus proyectos políticos. Bajo la insignia de la “unidad nacional” los fotógrafos registraron temas acordes con este dirscurso nacionalista, en el que los periódicos y las revistas tuvieron un papel muy importante, aún considerando que la mayoría de la población era analfabeta. Publicaciones como Jueves de Excélsior, El Universal Ilustrado, Zig-Zag, Revista de Revistas, Cine Mundial, entre otras, transmitieron los principios revolucionarios, traducidos en transformaciones políticas, sociales y culturales que vivió el país durante esa etapa. 

Posteriormente, el proyecto social y económico del presidente Lázaro Cárdenas del Río fue materia prima de trabajo para los fotógrafos de prensa, que tomaron con sus cámaras sucesos relacionados con su política de reparto agrario, nacionalización del petróleo, fomento a la industria nacional, creación de agrupaciones de obreros y campesinos, por mencionar algunos. No obstante, hubo medios impresos que manifestaron una férrea oposición a su gobierno y, como consecuencia de ello, fueron objeto de censura. 

Este periodo fue, además, donde comenzó la época dorada de las revistas ilustradas, marcado por el desarrollo de nuevos géneros fotográficos como el fotorreportaje y el fotoensayo. En este periodo surgieron revistas como Rotofoto (1938), creada por el periodista de origen tabasqueño José Pagés Llergo, en el que las imágenes ocupaban un lugar esencial en la publicación. Cabe mencionar que el discurso editorial irreverente de Rotofoto estaba inclinado a posiciones de centro derecha, en el que se hacía una fuerte crítica a los políticos partidarios del Cardenismo. Esto pudo ser visible cuando la revista publicó una imagen del general Lázaro Cárdenas y miembros de su gabinete bañándose en un río, situación que provocó una reacción de enojo e indignación por parte del mandatario. El episodio que pudo haber sido la razón más importante para que se ordenara el cierre de la publicación. 

Tiempo después surgieron otras revistas como Hoy (1937), Mañana (1943) y Siempre (1952), fundadas por el propio José Pages Llergo y su primo Regino Hernández Llergo. Las páginas de estas publicaciones gráficas, que se mezclaban con textos, daban mucho peso editorial a las fotografías, que permitieron crear imaginarios políticos, sociales y culturales del México posrevolucionario. Con ello, quisiera poner énfasis en que las revistas ilustradas tuvieron un papel muy importante en la creación y consolidación de la Asociación Mexicana de Fotógrafos de Prensa (AMFP), de la que hablaré a continuación. 

Asociación Mexicana de Fotógrafos de Prensa

El 2 de enero de 1945, durante un acto diplomático del presidente Manuel Ávila Camacho en los salones del Palacio Nacional, se produjo un incidente en el que se vieron involucrados  fotógrafos de prensa y un encargado de seguridad del mandatario. Los fotoperiodistas manifestaron que antes de que el evento iniciara, el licenciado Rafael Fuentes, jefe de ceremonias de la Secretaría de Relaciones, los obligó a colocarse en un sitio alejado del podio, lo que les impediría hacer bien su trabajo. Frente a esta molesta situación y en señal de protesta, se trasladaron a las escalinatas del Palacio, se tomaron una fotografía de grupo, que salió publicada en la revista Hoy, y abandonaron el lugar.

Al finalizar el acto, el presidente Ávila Camacho notó la ausencia de los fotoperiodistas y preguntó a sus allegados el motivo de la desavenencia. Después de que le informaron la situación, el mandatario solicitó que acudiera con él una comisión de fotógrafos, uno de ellos fue Anselmo Delgado, que le dijo textualmente: “Señor, queremos que se nos trate como a personas”, a lo que el presidente respondió con una promesa de resarcir el agravio ocasionado a los trabajadores de la lente y, también, ofreció colaborar en la fundación de una agrupación que los uniera como gremio. Así surgió la Asociación Mexicana de Fotógrafos de Prensa. 

En días posteriores, como un gesto de buena voluntad y para asegurar lo pactado, los fotógrafos de prensa invitaron al “presidente caballero” a una comida, que tendría lugar el 27 de enero de 1945. A partir de este acontecimiento, se estableció el 15 de enero como el “Día del Fotógrafo”, fecha en la que los fotoperiodistas se reunían con el presidente a “compartir la sal, el pan y el vino”. Este acto protocolario se convirtió en toda una tradición que se repetía año con año. Ahora bien, es importante hacer hincapié en que fue un año más tarde, en 1946, cuando quedó formalmente constituida la agrupación como una Asociación Civil. 

En el Acta Constitutiva, con fecha de 4 de enero de 1946, quedó asentada la designación provisional de cargos directivos, a saber: Salvador Pruneda como Presidente de la Asociación, Enrique Díaz, como Secretario del Interior, Adalberto Arroyo como Secretario del Exterior, Fernando Sosa como Secretario Tesorero y Anselmo Delgado como Secretario de Actas. El 8 de marzo de ese mismo año se aprobó (con algunas modificaciones) el proyecto de Estatutos presentado por Salvador Pruneda y se acordó protocolizar esas disposiciones para darle un sustento legal a la agrupación. Asimismo, se indicó que la AMFP tendría jurisdicción en toda la República Mexicana y que quedaría conformada por “fotógrafos de diarios y revistas, noticieros cinematográficos, y otros medios de publicación gráfica de noticias en el territorio nacional”. 

Dentro de los Estatutos elaborados en coordinación con el Comité Ejecutivo, se establecieron diversas comisiones de trabajo que fueron: la Comisión de Honor y Justicia,  la Comisión de Prevención Social y la Comisión de Cultura; además se señaló que cada uno de los cargos duraría un año y se elegiría mediante una asamblea convocada expresamente para ese fin. A su vez, quedó asentado que los puestos directivos los ocuparían únicamente los fotógrafos radicados en la capital. Por otra parte, quedó estipulado que las asambleas ordinarias de los socios se llevarían a cabo cada semana, y cada uno de ellos tendría que aportar una cuota semanal, una parte de ella sería destinada a un fondo de ahorro. 

Asimismo, es relevante subrayar que fue hasta el sexenio de Miguel Alemán Valdés (1946-1952) cuando la asociación se consolidó como una organización gremial de fotógrafos de prensa; pero al mismo tiempo, fue la época en la que se institucionalizó el llamado “chayote” y el “embute”. En efecto, fue un periodo en el que el presidencialismo cobró mucha fuerza y, con ello, la subordinación al régimen, en este caso de los medios impresos, que serían una pieza fundamental en la difusión de su programa económico, político y cultural, encaminado a la modernización, industrialización, inversión de capitales extranjeros y fomento del turismo. Al mismo tiempo, subsistían otros mecanismos de control del gobierno a los medios impresos, como lo fue la suministración de papel a través de la Productora e Importadora de Papel (PIPSA), que fue creada desde 1935.

Comida de la AMFP con el presidente Miguel Alemán Valdés para conmemorar el “Día del Fotógrafo”, en el Casino Militar. Mañana, número 178, 25 de enero de 1947.

Por otro lado, es preciso detenerse en la importancia de la revista Mañana, como una de las principales publicaciones promotoras de la Asociación Mexicana de Fotógrafos de Prensa durante los primeros años de su existencia. Mañana fue el espacio editorial en donde Antonio Rodríguez, escritor y crítico de arte de orígen portugués, escribió diecinueve artículos derivados de una serie de entrevistas que realizó a cuatro generaciones de fotógrafos de prensa, que en su mayoría pertenecían a la agrupación de fotoperiodistas, la sección se llamó: “Ases de la Cámara”. El propósito de Rodríguez era rescatar los testimonios, experiencias y autorreflexión de estos reporteros de la lente sobre su propio trabajo fotoperiodístico.

Estos relatos resultan muy interesantes porque aportan elementos de gran relevancia sobre cómo los fotoperiodistas se iniciaron en la profesión y las actividades que realizaron previamente, ya que algunos fueron, en un primer momento, electricistas, veterinarios o ejercieron oficios o profesiones diversas. También nos hablan del equipo y material con el que trabajaban, los riesgos que corrían (como accidentes de trabajo), así como de la falta de seguridad y atención médica, por mencionar sólo algunos ejemplos. 

Aquí es importante indicar que la gran mayoría de estos fotógrafos de prensa aprendieron el oficio como ayudantes de destacados fotógrafos, a los que tomaron como maestros. Muchos de ellos se “foguearon” limpiando cámaras y aprendieron el proceso de revelado en el laboratorio, como lo mencionan también algunas notas periodísticas de distintos medios impresos. 

Como resultado de estas entrevistas –publicadas con comentarios del propio Rodríguez– y por iniciativa de la revista Mañana y de la AMFP, que en ese momento presidía el fotógrafo Enrique Díaz, se organizó en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México un concurso y una exposición denominada: “Palpitaciones de la vida nacional. México visto por los fotógrafos de la prensa”, que se inauguró en julio de 1947. Este gran evento, que se realizó en el espacio cultural y artístico más importante del país, tuvo como objetivo principal reivindicar el trabajo de los fotógrafos de prensa, dándoles un merecido reconocimiento y difusión a su obra.

Dos años más tarde, el periodista Gregorio Ortega, director de Revista de América, y  la Asociación Mexicana de Fotógrafos de Prensa lanzaron la convocatoria del concurso “La Reina de los fotógrafos de prensa”, en el que resultó elegida la actriz Carmen Yolanda Varela, muy conocida por la película Dos tipos de cuidado (1953), en donde actúo con Jorge Negrete y Pedro Infante. La ceremonia de coronación se llevó a cabo el 10 de marzo de 1949, en el Teatro Iris, fue coronada por el actor y comediante Mario Moreno “Cantinflas”, que se disfrazó del rey Luis XIV. Al acto protocolario asistieron los fotógrafos de prensa de los principales periódicos y revistas del país, como lo refiere la prensa que le dio una amplia cobertura al evento. 

Ceremonia de coronación de la actriz Carmen Yolanda Varela, como “Reina de los Fotógrafos”,  Hoy, número 630, 19 de marzo de 1949. Colección: Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada. 

En abril de 1952, durante los festejos de la primavera, se llevó a cabo un desfile por la primera demarcación del centro histórico de la ciudad de México. Uno de los carros alegóricos que recorrieron las calles del centro fue, precisamente, el de la Asociación Mexicana de Fotógrafos de Prensa, con una enorme cámara de fuelle Speed Graphic y el logotipo de la agrupación. En el auto iba Carmen Yolanda Varela como reina de los fotógrafos acompañada de sus princesas y, en la parte posterior, se encontraba un personaje que representaba a los fotoperiodistas y el logotipo de Revista de América, publicación dirigida por el periodista Gregorio Ortega. 

Finalmente, sobre el tema del “chayote” y el “embute” en la prensa mexicana dentro del contexto histórico de los regímenes priistas que marcaron el rumbo político del país durante buena parte del siglo XX, resulta fundamental abordar un aspecto clave para comprender las razones de la lealtad de los fotógrafos de prensa al sistema presidencialista. Esta relación puede explicarse a partir de los diversos privilegios que dicho gremio obtuvo, entre ellos la dotación de equipo, laboratorios y espacios de trabajo; así como beneficios otorgados directamente por el presidente Miguel Alemán, tales como las viviendas ubicadas en la calle de Uruguay y las colonias específicas destinadas a periodistas y fotoperiodistas, además de las prestaciones, aguinaldos y seguros de vida, entre otros beneficios otorgados. 

Conclusión

A manera de conclusión es necesario mencionar que la Asociación Mexicana de Fotógrafos de Prensa tuvo distintas etapas. La primera de ellas inició en 1946, al comienzo del gobierno del presidente Manuel Ávila Camacho; sin embargo, fue durante el sexenio de Miguel Alemán Valdés cuando la organización adquirió mayor fuerza, presencia e influencia. Esta dinámica se mantuvo, aunque de manera cada vez más debilitada y difusa, a lo largo de los gobiernos de Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz.

Asimismo, dentro del funcionamiento de la Asociación ocurrió un fenómeno particularmente significativo. Si bien la AMFP tenía como propósito mejorar las condiciones laborales de los fotógrafos de prensa mediante iniciativas orientadas a la capacitación y la profesionalización del gremio, con el tiempo se convirtió en un mecanismo del poder político. En este sentido, la Asociación operó como un instrumento a través del cual el presidencialismo ejerció influencia y control sobre los fotógrafos de prensa, fortaleciendo los vínculos de subordinación entre el gremio y el régimen político.

Otro planteamiento en el que quiero hacer énfasis es que dentro de la AMFP no hubo ninguna mujer fotoperiodista. Era una agrupación conformada por puros hombres, lo que nos habla de que el fotoperiodismo mexicano, en esa época, era un medio muy masculinizado. También es importante mencionar que, además de los fotoperiodistas, en la Asociación había cinefotógrafos, de los que se sabe muy poco: quiénes eran, qué tipo de relación tenían con los fotoperiodistas; por ello sería importante indagar qué tanta injerencia pudieron haber tenido al interior de la agrupación. 

En este mismo sentido, sería pertinente profundizar en el estudio de los fotógrafos de prensa que desarrollaron su labor en el interior de la República, es decir, de aquellos fotoperiodistas radicados en los estados del país. Esto resulta especialmente relevante porque gran parte de la atención historiográfica sobre el fotoperiodismo mexicano se ha concentrado en la ciudad de México. De esta manera, impulsar una línea de investigación enfocada en los estudios regionales permitirá ampliar el horizonte histórico y social sobre el tema. 

Para saber más

Ancira, Eduardo, “Fotógrafos de la luz aprisionada. Asociación de Fotógrafos de la Prensa Metropolitana de la Ciudad de México, octubre-diciembre de 1911”, en Fernando Aguayo y Lourdes Roca (coordinadores), Imágenes e investigación social,  México, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2005, p. 334-353.

García Cárdenas, Oralia, “El fotoperiodismo mexicano vinculado al poder político. El caso de la Asociación Mexicana de Fotógrafos de Prensa (1946-1970)”, tesis de doctorado en Historia y Etnohistoria, Escuela Nacional de Antropología e Historia, 2025.

González Marín, Silvia, Prensa y poder político. La elección presidencial de 1940 en la prensa mexicana, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Siglo XXI Editores, 2006.

Monroy Nasr, Rebeca, Ases de la cámara: textos sobre fotografía mexicana, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2010.

Monroy Nasr, Rebeca, “Setenta años de fotoperiodismo mexicano: tradición, continuidad y ruptura”, en De la Mofa a la educación sentimental. Caricatura, fotografía y cine, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Dirección de Estudios Históricos, 2010, p. 53-91. 

Serna, Ana María, “Prensa y sociedad en las décadas revolucionarias (1910-1940)”, Secuencia, número 88, enero-abril de 2014, p. 109-149.

Imagen de portada: Reunión del presidente Manuel Ávila Camacho con un grupo de fotógrafos de prensa, en el Club de Golf Azteca, 15 de enero de 1945. Colección: Archivo Enrique Díaz Reyna. Imagen cortesía de Rebeca Monroy Nasr.

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