La conquista de las Antillas
junio 26, 2021 La Bola

La conquista española de las Antillas

Por Carlos Conover Blancas

 Previo a la caída de México-Tenochtitlan, las potencias europeas llevaban varios años explorando mares e islas hasta entonces desconocidos. Los castellanos en particular habían incursionado en diversas conquistas, primero en las islas Azores, y después en las islas del Caribe. Esta experiencia previa permite comprender algunos elementos que explican la llegada, conquista y establecimiento del hoy territorio mexicano. El presente artículo se avoca a explicar las guerras y estrategias implementadas por los «españoles» a su llegada a las islas del Caribe, lugar donde se organizaron y salieron las exploraciones que después permitirían la conquista de los territorios que hoy pertenecen a México

Introducción

Cuando Hernán Cortés arribó a la isla de Cozumel, a inicios de 1519, los españoles prácticamente tenían tres décadas de experiencias en la conquista y colonización de las Antillas. El presente artículo tiene el objetivo de bridar una visión sintética de este proceso complejo, de vital importancia para comprender el desarrollo del sojuzgamiento de México-Tenochtitlán. De manera general, puede dividirse en la invasión de las Isla de la Española a partir del segundo viaje de Cristóbal Colón de 1493, la férrea resistencia de los tainos de Puerto Rico contra las tentativas hispanas durante la década de 1510, y las fulminantes campañas contra los naturales de las islas de Cuba y Jamaica entre 1509 y 1513.

 

Los tainos y los caribes

Las diferentes islas del mar Caribe constituyeron una macro área cultural de la América precolombina, con una ocupación humana que se remonta al final de la última glaciación. En aquella época, sus primeros pobladores se enfrentaron a un medio ambiente muy distinto al actual. El mar era gélido y la tierra era recorrida por megafauna como los perezosos gigantes. Además, las islas tenían una extensión mayor y la comunicación con las tierras continentales era mucho más sencilla.

Las Antillas Mayores en el mapa de Abraham Ortelius, “Culiacanae, Americae regionis descriptio. Hispaniolae, Cubae, aliarumque insularum circumiacientium, delineatio”, de 1598. Imagen disponible en: https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll13/id/160/

Mucho tiempo después, a finales del siglo XV, la región estaba habitada por dos pueblos originarios del área amazónica. Las Antillas Mayores, Cuba, Jamaica, La Española y Puerto Rico, preponderantemente, por los taínos, un pueblo con una organización social sumamente igualitaria, La base de su subsistencia era la agricultura de la yuca (Manihot esculenta), un tubérculo con un gran valor nutritivo, para la cual desarrollaron un sistema agrícola intensivo y sustentable, basado en la elaboración de composta, llamado conuco. Los tainos elaboraban a partir de la yuca un alimento sumamente nutritivo y que podía almacenarse durante meses, cuyo nombre era cazabe. Además, desarrollaron una importante caza, pesca y recolección de diversas fuentes de alimentos. Los peces, las tortugas, los mamíferos pequeños y los mariscos fueron algunas de sus principales fuentes de proteínas. Mientras que una de sus frutas predilectas fue la guayaba, la cual, conforme a sus creencias, continuarían degustando en la tierra de los muertos.

Los excedentes agrícolas, redistribuidos de manera bastante equitativa, permitieron a los taínos celebrar dos importantes tipos de rituales. El primero era el areyto, una fiesta para conmemorar acontecimientos importantes para la comunidad. Durante el festejo se cantaban canciones en las cuales se relataban los pasajes trascendentes de la historia del grupo, se bailaba, se bebía y se comía. El segundo era el ritual de la cohoba, el cual permitía la comunicación con las deidades. El vehículo eran las semillas pulverizadas del árbol del yopo (Anadenanthera peregrinay), con propiedades psicotrópicas. Los polvos eran inhalados con unos canutos en forma de «Y». Los participantes se sentaban en sus duhos, o bancos ceremoniales, para entrar en éxtasis y consultar a las divinidades o a los espíritus de sus antepasados. Cabe mencionar que su principal diosa era Atabey, la «Madre de las Aguas», quien controlaba los ríos y lagos de la tierra.

Mujer taina conforme a la Histoire Naturelle des Indes, obra cuya autoría se desconoce y está fechada hacia 1586. Imagen disponible en: https://www.themorgan.org/collection/Histoire-Naturelle-des-Indes/81

Por otra parte, las Antillas Menores, un arco de islas al este de Puerto Rico entre las cuales pueden mencionarse Granada, Barbados y Santa Lucia,  eran, preponderantemente, por los caribes. También era un pueblo con una organización social sumamente igualitaria, siendo la principal diferencia social la del género. Los caribes también desarrollaron la agricultura, y, al igual que en el caso de los tainos, la yuca fue su cultivo principal. De igual modo, practicaban la caza, la pesca y la recolección de infinidad de plantas y animales. De hecho, tenían un sinfín de flechas, cada una especializada en determinadas presas, como las dedicadas a la pesca, que incluían flotadores.

Los caribes también tenían una vida religiosa y ritual desarrollada. Uno de sus principales ritos era el caouynage, una asamblea festiva en la que participaban hombres, mujeres y niños. Las mujeres preparaban mucho cazabe y muchas bebidas embriagantes para su celebración. Sin embargo, los caribes eran una sociedad primariamente guerrera, que emprendía expediciones cíclicamente con la finalidad de capturar hombres taínos para sacrificarlos y consumir sus cuerpos de modo comunitario en un acto de antropofagia ritual. Por su parte, las mujeres eran incorporadas a la sociedad caribe, con el nombre de oubéerou.

Los preparativos para las razias iniciaban en septiembre, cuando era visible Acáyouman, la constelación del padre del linaje, en la Vía Láctea. Se elegían a los capitanes de mar y guerra que guiarían a los aventureros. De igual modo, se alistaba el armamento de manera comunitaria, destacando una preparación ritual de veneno para flechas en el cual se utilizaban frutas, veneno de serpiente y sangre menstrual femenina. Las expediciones partían en flotas de imponentes canoas capaces cada una de llevar hasta 50 personas. Tras capturar a sus víctimas, retornaban sus islas. El tamón, tal era el nombre del hombre cautivo destinado a la ceremonia de sacrificio y antropofagia ritual, podía vivir entre ellos durante meses o años. Incluso, durante la gran fiesta nocturna en la cual se le hacían ofrendas, lejos de mostrarse asustado, recordaba que su gente lo vengaría.

Grabado de indígenas caribes, parte de la obra de Gottlieb Wilhelm,  Unterhaltungen über den Menschen…, de 1819. Imagen disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=GsRUAAAAcAAJ&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false

La conquista de La Española y Puerto Rico

El destino de los caribes y los tainos fue profundamente alterado en 1492, cuando unos navegantes de unas tierras lejanas arribaron a las Antillas Mayores. Como es bien sabido, se trataba de una expedición financiada por la Corona de Castilla, la cual era capitaneada por Cristóbal Colón. Los navegantes arribaron a las islas Bahamas, recorrieron el nororiente de la isla de Cuba y siguieron la costa del norte y el oeste de la isla de La Española. Tras este reconocimiento inicial, y las noticias de placeres de oro, retornaron a su tierra, llevando consigo a numerosos taínos.

Cristóbal Colón, con los nombramientos de gobernador y Almirante de la Mar Océano, retornó al Caribe en noviembre 1493. Ahora no venía al frente de unos cuantos hombres a bordo de tan sólo tres barcos, sino que comandaba una expedición de 1, 500 pobladores a bordo de 17 naves. La flota arribó a las Antillas Menores, donde los expedicionarios pelearon con los caribes, y después navegó a la isla de La Española.

Cristóbal Colón fundó la villa de la Isabela en el norte de la isla (provincia de Puerto Plata, República Dominicana). Después, exploró el sur de Cuba y arribó a Jamaica, donde fue bien recibido por los tainos. A su regreso a La Española, descubrió que los colonos habían iniciado la explotación de los indígenas. Los caciques de la isla organizaron una confederación y atacaron el asentamiento de los invasores a finales de 1494. Fueron derrotados y los capturados se transformaron en los primeros esclavos de América. Cristóbal Colón, ayudado por su hermano Bartolomé, continuó sometiendo a los tainos de La Española durante los años siguientes, sin mucho éxito. La principal iniciativa de Bartolomé Colón fue la fundación de la villa de Santo Domingo en 1498.

La Corona española consideró oportuno sustituir a la familia Colón por administradores profesionales. El primero de ellos fue Francisco Fernández de Bobadilla, el cual arribó en 1500. Bobadilla, de inmediato, detuvo a los Colón y los envío a Castilla. De este modo, el otrora gobernador y Almirante de la Mar Océano no volvería a ejercer el poder en la isla de La Española, aunque sí tuvo la oportunidad de realizar un viaje más en el cual reconoció el litoral de América Central entre 1502 y 1504.

Mapa de Andrés Morales de la isla de La Española, fechado hacia 1508. Imagen disponible en: https://journals.openedition.org/nuevomundo/67723?lang=es

 

El segundo administrador profesional que envió la Corona fue Frey Nicolás de Ovando; el cual arribó a Santo Domingo a mediados de abril de 1502 al mando de 2, 500 nuevos colonizadores, que fueron transportados en 30 barcos. Ovando determinó mudar la ciudad de Santo Domingo a la ribera oriental de la desembocadura del río Ozama. Además, planificó una urbe moderna de traza cuadriculada.

De gran trascendencia, Frey Nicolás de Ovando inició la conquista de las diferentes unidades políticas taínas de la isla de La Española, llamadas cacicazgos. Fueron guerras sumamente violentas, en las cuales se cometieron infinidad de crueldades. Por ejemplo, Bartolomé de las Casas escribió lo siguiente en su Historia de las Indias:

Muchos de los que tomaban cortaban las manos ambas a cercén o colgadas de un hollejo, decíanles: «Andad, llevad a vuestros señores esas cartas». Probaban en muchos las espadas, quien tenía mejor espada o mejor brazo, y cortaba el hombro por medio o le quitaban la cabeza de los hombros de un piquete, y sobre ello hacían apuestas. A los señores que prendían no escapaban del fuego.

Ovando fundó diferentes villas para controlar a los diferentes cacicazgos de la isla de La Española. Algunas de ellas fueron: Puerto de Plata, en el norte; Azúa, en el sur, Salvaleón, en el oriente; y Salvatierra, en el occidente. El gobernador, también realizó un gran reparto de la población taína para que trabajara, principalmente, en los placeres de oro.

Diego Colón, hijo de Cristóbal Colón, obtuvo el gobierno de las Antillas en 1508. De inmediato, impulsó la conquista de las demás Antillas Mayores. Juan Ponce de León había iniciado el sometimiento de Puerto Rico durante el periodo final del mandato de Ovando. Fundó las villas de Caparra y Sotomayor, ubicadas en la costa norte de la isla. Diego Colón lo desposeyó del gobierno de la isla y nombró en su lugar a Juan Cerón, un hombre de su entera confianza. Muy pronto, los tainos de Puerto Rico se organizaron bajo el liderazgo de Agüeybana «el bravo» para hacer frente a los invasores. Los indígenas lanzaron un gran ataque contra Caparra en julio de 1513. Mataron a la mayoría de sus habitantes y quemaron hasta los cimientos las edificaciones. Cabe destacar que no sólo los hombres participaron en la guerra, siendo una de las dirigentes más famosas la cacica Guayervas. De igual modo, es importante resaltar que los tainos de Puerto Rico contaron con la alianza de numerosos caribes, que esperaban frenar el avance español hacia sus islas.

De hecho, Juan Ponce de León decidió conquistar la isla de Guadalupe para acabar con los aliados de los taínos de Puerto Rico. Organizó un ejército de 300 soldados en Castilla, el cual embarcó en tres naves. El cronista de Indias Pedro Mártir de Anglería registró que de poco le valieron todos esos hombres en sus Décadas del Nuevo Mundo, pues:

Juan Ponce fue rechazado por los caribes en la isla de Guadalupe, que es la principal entre las de ellos; pues habiendo visto a los nuestros en alta mar los caribes se ocultaron en sus emboscadas, desde donde pudieron verlos desembarcar. Echaron a tierra mujeres que lavaran y algunos pocos infantes para estregar las camisas y ropa […] De improviso, saltaron los caribes, cogieron a las mujeres y descompusieron a los infantes; temblando escaparon unos pocos. Aterrorizado Ponce, no se atrevió a atacar a los caribes, temiendo a las flechas envenenadas que estos denuedos cazadores de hombres, con muy certeros disparos, clavan donde quiera que ponen el ojo. De esta manera, sin hacer nada y sin los botes, el bueno de Juan Ponce volvió la espalda a los caribes, a los cuales, bajo techado y en lugar seguro, jactanciosamente amenazaba con exterminarlos.

Sin embargo, las hambrunas, las guerras y las enfermedades introducidas por los europeos causaron el sometimiento de los tainos de Puerto Rico hacia 1520. Los caribes, por su parte, resistieron las tentativas de conquista hispana durante el resto del siglo XVI. Posteriormente, defendieron sus islas en cruentas guerras contra ingleses, franceses y holandeses durante el siglo XVII.

 

Las conquistas de Cuba y Jamaica

Mientras las islas del oriente del Caribe ardían por la férrea resistencia de tainos y caribes durante la década de 1510, la historia fue muy distinta en las islas occidentales de Cuba y Jamaica. Diego Colón nombró a Juan de Esquivel su teniente de gobernador en Jamaica en 1509, a quien delegó las tareas de someter a los indígenas, fundar poblados y encontrar oro. Esquivel inició la colonización de la costa norte de la isla, donde estableció las villas de Sevilla la Nueva y Melilla. Jamaica carecía de metales preciosos y muchos de los tainos huyeron a las montañas del centro de la isla, por lo que la mayoría de sus conquistadores partieron a lugares más prometedores. Esquivel no tuvo mayor alternativa que consagrar a la población indígena bajo su control a la producción agropecuaria de algodón, yuca y caña de azúcar.

Por otra parte, Diego Colón delegó a Diego Velázquez el sometimiento de Cuba en 1511. El teniente de gobernador conquistó el oriente de la isla antes de que acabara el año, y fundó la villa de Baracoa. Durante aquella primera campaña, el principal líder de la resistencia taina en la isla fue el cacique Hatuey. De hecho, el dirigente era un desplazado de la isla de La Española, que sobrevivió a las masacres de Ovando y alertó a sus hermanos cubanos sobre las crueldades de los españoles. Tras ser capturado, fue condenado a morir quemado. Velázquez organizó una columna de 100 españoles para conquistar el resto de la isla en 1513. El capitán fue Pánfilo de Narváez, quien se comportó con gran crueldad contra los tainos. De hecho, Narváez protagonizó uno de los acontecimientos más sombríos de toda la conquista del Caribe, en la aldea de Caonao. Conforme al testimonio de Bartolomé de las Casas, capellán de la expedición, en su Historia de las Indias:

Había costumbre entre los españoles, que uno que el capitán señalaba, tuviese cargo de repartir la comida y otras cosas que los indios a cada uno de los españoles, según era su parte. Y estando así el capitán en su yegua y los demás en las suyas a caballo y el mismo padre mirando cómo se repartía el pan y pescado, súbitamente sacó un español su espada, en quien se creyó que se la revistió el diablo y luego todos ciento sus espadas, y comienzan a desbarrigar y acuchillar y matar a aquellas ovejas y corderos, hombres y mujeres, niños y viejos, que estaban sentados, descuidados, mirando las yeguas y los españoles pasmados, y dentro de dos credos no queda hombre vivo de todos cuantos allí estaban…

La columna española continuó su marcha hasta la bahía de La Habana. Por su parte, Velázquez inició la fundación de otras villas en la isla, como Santiago en el oriente y Sancti Spíritus en el centro. Cabe destacar que, a diferencia del proceso en Jamaica, los españoles no tardaron en localizar placeres de oro en Cuba, por lo que la isla se transformó con rapidez en la frontera más prometedora del Caribe.

La ejecución de Hatuey. Augusto G. Menocal, No quiero ir al cielo, 1930. Imagen disponible en: https://www.bellasartes.co.cu/obra/augusto-g-menocal-no-quiero-ir-al-cielo-1930 

Conclusión

Conforme a todo lo anterior, las Antillas Mayores prácticamente estaban conquistadas hacia 1515. Frey Nicolás de Ovando dirigió el sometimiento de los tainos de la isla de La Española entre 1502 y 1508. Mientras que Diego Colón impulsó el sojuzgamiento de Cuba, Jamaica y Puerto Rico a partir de 1509. Como se explicó, la frontera más prometedora para los españoles se encontraba en el Caribe occidental, en Cuba. Por lo que no debe extrañar que una expedición de descubrimiento privada, organizada por tres vecinos de la villa de Sancti Spiritus, se aventurara en los todavía inexplorados mares occidentales en 1517. Los navegantes, dirigidos por el piloto Antón de Alaminos y por el capitán Francisco Hernández de Córdoba, arribaron a la península de Yucatán. Fueron deslumbrados por los mayas; por su urbanismo, su arquitectura, sus códices, su organización social y hasta su indumentaria. Los exploradores tuvieron un atisbo de la grandeza de la macro área cultural de Mesoamérica. Mientras que los indígenas, no tardaron en constatar la codicia de los hombres de allende el mar.

Para saber más

Anglería, Pedro Mártir de, Décadas del Nuevo Mundo, México, Porrúa, 1964.

Casas, Bartolomé de las, Historia de las Indias, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1986.

Moya Pons, Frank, La española en el siglo XVI (1493-1520). Trabajo, sociedad y política en la economía del oro, Santiago, Universidad Católica Madre y Maestra, 1971.

Queralt, María Pilar, Atlas ilustrado de Cristóbal Colón, Madrid, Susaeta Ediciones, 2014.

Sauer, Carl Ortwin, Descubrimiento y dominación española del Caribe, México, Fondo de Cultura Económica, 1984.

León Cázares, María del Carmen y Carlos Conover Blancas (editores), Encuentros y desencuentros en las costas del Yucatán (1517). México: Universidad Nacional Autónoma de México/Instituto de Investigaciones Filológicas/Centro de Estudios Mayas, 2020.

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