Enrique Condés Lara–Cristina Gómez Álvarez–Camilo Vicente Ovalle 

Entrevista por Huitzilihuitl Pallares Gutiérrez

La reciente orden del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de abrir todo el archivo secreto del gobierno relacionado con el asesinato del presidente John F. Kennedy ha despertado expectativas sobre lo que estos documentos podrían revelar acerca de la colaboración entre los gobiernos mexicano y estadounidense en materia de espionaje. De hecho, los investigadores norteamericanos creen poco probable que los documentos desclasificados aporten indicios para esclarecer el asesinato de Kennedy; en cambio, consideran que ofrecerán más detalles sobre la colaboración entre la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y los gobiernos de Adolfo López Mateos (1958-1964) y Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970). 

Para discutir este tema, La Bola ha contactado a tres especialistas en la materia para conocer la relevancia que pueden tener estos documentos para la historia de nuestro país. El primero de ellos es Enrique Condés Lara, quien fue preso político en la cárcel de Lecumberri entre 1967 y 1973; también participó en la guerrilla del Frente Sandinista de Liberación Nacional durante los últimos meses de la guerra contra el dictador Anastasio Somoza y ha dedicado varios volúmenes a historiar la represión del Estado mexicano. Por su parte, Cristina Gómez Álvarez es historiadora y profesora en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde imparte la cátedra sobre el movimiento estudiantil de 1968 y la guerra sucia; ella participó activamente en el movimiento, pues en esos años era preparatoriana y se afilió al Partido Comunista Mexicano. Finalmente, Camilo Vicente Ovalle es historiador y actualmente director del Archivo Histórico de la Ciudad de México, ha dedicado sus esfuerzos a investigar la historia de la desaparición forzada en México y, en general, la violencia política del Estado. Sus experiencias de vida, las investigaciones emprendidas y la labor docente desempeñada desembocan en contrastantes puntos de vista que, sin duda, enriquecen el debate sobre un tema fundamental para comprender el siglo XX.

John F. Kennedy dando un discurso en la American University de Washington, 10 de junio de 1963. Foto: Getty Images, tomada de aquí: https://www.infobae.com/historias/2023/11/22/25-frases-de-kennedy-que-hicieron-historia/

¿Qué importancia tiene la desclasificación de los documentos sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy?

    Enrique Condés: Si en efecto se llegan a desclasificar por completo esos archivos, seguramente se vendrá abajo la tesis del tirador solitario que asesinó al presidente John F. Kennedy, y saldrá a la luz la implicación de grupos de la CIA y del Pentágono enfrentados con Kennedy desde la fracasada invasión militar estadounidense a Bahía de Cochinos, en el suroeste cubano, en abril de 1961.

    Camilo Vicente: De acuerdo con las notas periodísticas respeto a la desclasificación, estos documentos no revelarían nueva información sobre el caso del asesinato de Kennedy, sin embargo, arrojarían información sobre la relación entre las dependencias de seguridad nacional mexicanas con las agencias estadounidenses como la CIA. 

    Cristina Gómez: Tiene importancia porque ratifican lo que ya se conocía por otras fuentes también estadounidenses: que el gobierno mexicano de los presidentes Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz estuvo al servicio de la CIA, agencia de inteligencia de los Estados Unidos de Norteamérica. La nueva documentación podrá profundizar cómo estos dos presidentes de nuestro país, en la década de los años 60 del siglo pasado, espiaron a los que consideraban enemigos del gobierno estadounidense, tanto personas mexicanas como latinoamericanas. Los espiados y perseguidos eran considerados también enemigos del régimen político mexicano, entre ellos el propio general y expresidente Lázaro Cárdenas, que formaba parte de ese régimen. Ya se sabía que tanto los presidentes Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) como Luis Echeverría (1970-1976) eran agentes de la CIA, el primero llamado por esa agencia Litempo 1 y el segundo Litempo 2. Es posible que con la nueva documentación se conozcan los nombres de otros funcionarios mexicanos que estuvieron al servicio de la CIA.   

    En 1992, se presionó al gobierno de Estados Unidos para revelar los documentos relacionados con asesinato del presidente Kennedy. En respuesta, el Congreso aprobó una ley que ordenaba formar una colección con todos los documentos vinculados al caso y su divulgación inmediata. Años después, se estableció la Junta de Revisión de Registros de Asesinatos para definir con claridad los lineamientos de recopilación, preservación y difusión documental. Este organismo determinó que en 2017 debían publicarse todos los archivos del caso, pero la CIA frenó la divulgación. En total, la colección Kennedy quedó conformada por más de 319,000 documentos, los cuales fueron trasladados a la Administración Nacional de Archivos y Registros. De ellos, 88 % ha sido publicado. 

    ¿Los documentos del archivo del caso Kennedy pueden cambiar nuestra apreciación sobre la historia entre México y Estados Unidos en el siglo XX?

      Cristina Gómez: Creo que se profundizará en una parte importante de esa relación, que, en mi opinión, fue de total subordinación en asuntos de espionaje por parte de los gobernantes mencionados a los intereses estadounidenses durante la época de la Guerra Fría, y que el gobierno mexicano asumió como propios. Ahí radica su importancia: en una pérdida de la soberanía de nuestro país. Además, esa documentación podría indicar la alianza de los gobiernos mexicanos con el de Estados Unidos para espiar a dirigentes latinoamericanos, algunos de los cuales encontraron en nuestro país refugio para evadir la persecución en sus propios países.  

      Camilo Vicente: La desclasificación de los documentos sobre el caso Kennedy no cambia sustancialmente la apreciación sobre la historia de las relaciones México-Estados Unidos. Al menos no en términos historiográficos. A este respecto habría que señalar dos cambios importantes: en primer lugar, que desde comienzos del siglo XXI comenzó una renovación de los estudios sobre la Guerra Fría en América Latina, que ha complejizado la comprensión de las relaciones de Estados Unidos con la región, haciendo una valoración más profunda del peso relativo de los EU en la región, otorgándoles un papel más activo a los regímenes latinoamericanos, y en el caso mexicano revisando el alcance real de la autonomía relativa frente a los gobiernos estadounidenses, ya sea en materia económica o en la política de relaciones internacionales de los gobiernos mexicanos, así como una revisión del intervencionismo norteamericano en la política interna. Los nuevos estudios de la Guerra Fría latinoamericana, en ese sentido, ya hace un par de décadas que nos vienen proveyendo de explicaciones más dinámicas en las relaciones de Estados Unidos con América Latina. 

      Por otra parte, desde finales de la década de 1990 y con mucha mayor sistematicidad desde comienzos de la década del 2000, se ha venido fortaleciendo una historiografía sobre la represión política en México, esta historiografía ha puesto de relieve la articulación de las agencias de seguridad nacional estadounidenses con las mexicanas en distintos niveles, ya sea en la formación de personal militar y civil mexicano en estrategias contrainsurgentes del periodo, en escuelas estadounidenses; o en el intercambio de información de inteligencia, específicamente sobre los movimientos sociales disidentes, las insurgencias armadas; entre otros. 

      En ese sentido, la desclasificación de los documentos sobre el caso Kennedy no cambian la comprensión que ya hemos alcanzado de las relaciones México-Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, abona a lo que ya conocemos, en específico del nivel de colaboración que alcanzaron las agencias de seguridad nacional respecto del espionaje político tanto a las disidencias políticas nacionales como a actores de otros países en México.  

      Enrique Condés: Creo que muy colateralmente. Lo que pondrán en evidencia es el fallido intento de culpar a la Unión Soviética (URSS) de la autoría del asesinato de Kennedy a través de la manipulación de Lee Harvey Oswald. 

      Seis semanas antes del asesinato de Kennedy, Lee Harvey Oswald, acusado de cometer el crimen, visitó la ciudad de México. La CIA en colaboración con el gobierno de López Mateos siguieron de cerca sus actividades, lo fotografiaron y grabaron sus conversaciones. Fuentes estadounidenses han afirmado que tenía la intención de viajar a Cuba y la URSS, por lo que visitó las embajadas de esos países para solicitar las autorizaciones correspondientes, pero no tuvo éxito. El 2 de octubre de 1963, Oswald salió de la ciudad de México en autobús rumbo a Dallas y, semanas después, el 22 de noviembre, disparó contra el presidente Kennedy mientras este viajaba en una limusina descubierta por el centro de esa ciudad. Oswald fue arrestado 45 minutos después y acusado del crimen; cuando era trasladado a la cárcel del condado recibió una serie de disparos que le causaron la muerte. La comisión que investigó el caso concluyó que actuó solo y que asesinó a Kennedy de tres disparos realizados desde el Depósito de libros escolares de Texas.

      Lee Harvey Oswald es arrestado por la policía de Dallas, 22 de noviembre de 1963. Colección: Administración Nacional de Archivos y Registros, RG 272. Imagen tomada de: https://www.archives.gov/files/publications/prologue/2017/.

      ¿Usted cree que los documentos del caso Kennedy puedan brindar más detalles de la colaboración entre el gobierno mexicano y la CIA?

        Cristina Gómez: Por lo que recientemente la prensa ha publicado sobre esta documentación, se abren expectativas para que en otros documentos se detalle aún más la alianza mexicana con la estadounidense y la pérdida de nuestra soberanía. Aquí lo importante sería que esa documentación esté a disposición de la consulta pública para que los estudiosos la puedan analizar y estudiar.  

        Enrique Condés: También creo que muy colateralmente. Para profundizar en la colaboración entre el gobierno mexicano y la CIA hay que investigar en otros lados: National Intelligence Archives, Foundation Hoover, Archivo General de la Nación (AGN) y fondos de Secretaría de Relaciones Exteriores en México; así como en memorias y testimonios de personajes relacionados con la inteligencia y los departamentos de Estado de esa época; etc. Sobre todo ir más allá de lo dicho por Philip Agee, ex agente de la CIA, en su libro Inside the Company y el mito creado con Litempo 1 y Litempo 2, claves que designaban a López Mateos y Díaz Ordaz y que han servido a los que no han profundizado en el tema para reducirlos a la condición de «agentes de la CIA». 

        Camilo Vicente: Sin duda alguna, estos documentos servirán para comprender mejor la dinámica de la colaboración del gobierno mexicano con la CIA: los procedimientos, las dependencias involucradas, la evolución de los acuerdos, los objetivos establecidos, etcétera.

        Tras la orden ejecutiva emitida por Donald Trump el 23 de enero pasado para desclasificar todos los documentos realacionado con el asesinato del presidente Kennedy, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) informó que encontró 2 400 nuevos documentos vinculados al caso, los cuales ya han sido invetariados y digitalizados. La orden de Trump también incluyó la desclasificación de los documentos sobre los asesinatos de Robert F. Kennedy y Martin Luther King Jr.

        ¿Usted cree que puedan existir documentos que prueben esa colaboración en archivos de nuestro país o que ayuden a esclarecer el asesinato del presidente Kennedy?

          Enrique Condés: No creo existan documentos que ayuden a esclarecer el asesinato del presidente Kennedy. En el AGN se pueden encontrar documentos sobre la colaboración entre la CIA y DFS, pues una vez a la semana se reunían para ello Winston Scott, jefe de la CIA en México y Fernando Gutiérrez Barrios, promotor, organizador y jefe del aparato de inteligencia mexicano. Basta revisar el tomo uno de la obra  Represión y Rebelión en México.

          Camilo Vicente: El archivo de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), son fuentes muy relevantes para el conocimiento de la colaboración, específicamente entre las dependencias o agencias de seguridad nacional de ambos países. Asimismo, el archivo de la Secretaría de Relaciones Exteriores. ¿Qué tanto pueden estos archivos nacionales decir sobre el caso específico de Kennedy? Es algo que no he explorado, pero comprendiendo el funcionamiento de estas dependencias, en específico las de seguridad nacional como la DFS y SEDENA, es posible que existan, al menos, reportes enviados desde la agregaduría militar en la embajada de México en Estados Unidos; informes o balances sobre el caso realizado por la DFS; análisis de inteligencia; en fin, documentación que al menos dé cuenta de la perspectiva de la parte mexicana sobre el caso Kennedy. Al menos.

          Cristina Gómez: Es posible, pues cuando nos referimos a las fuentes históricas no hay que cerrar ninguna posibilidad. En este caso es probable que la huella de la alianza y colaboración de ambos gobiernos se haya conservado en diversos archivos mexicanos.  Por esta razón, es muy importante dar a conocer la documentación de los servicios de inteligencia del gobierno mexicano de aquella época, tal y como lo está realizando actualmente el Archivo General de la Nación con la documentación de la DFS.   

          A pesar de que en febrero de 2002 se trasladó al Archivo General de la Nación el fondo documental de la Dirección Federal de Seguridad, su consulta fue casi imposible, pues los documentos quedaron custodiados por personal del Cisen y no por los archivistas del AGN. Incluso, el periódico El País reportó el 14 de agosto de 2024 que, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, el Cisen extrajo de forma irregular 922 expedientes vinculados con asesinatos de periodistas y políticos. La transparencia y el acceso a la información enarbolada fueron, sin duda alguna, una total simulación. Finalmente, fue hasta el 28 de febrero de 2019 cuando el presidente Andres Manuel Lopez Obrador firmó el acuerdo para que las dependencias gubernamentales transfieran la totalidad de los documentos históricos relacionados con violaciones de derechos humanos, persecuciones políticas y actos de corrupción. Así mismo instruyó al AGN a organizar, custodiar, conservar y poner a la consulta pública dichos documentos. 

          ¿Cómo leer este tipo de documentos?

            Cristina Gómez: Como todos los documentos históricos: se deben de confrontar con otras fuentes de la época y someter a una crítica rigurosa. Eso nos ayudaría a investigar y comprender más temas importantes, como el régimen autoritario y antidemocrático priista de los años 60, una faceta importante de su alianza y colaboración con el gobierno de los Estados Unidos durante la llamada Guerra Fría y el sistema de espionaje desarrollado entre ambos países, que ocasionó una violación fragante a la soberanía de nuestro país, además de estudiar la persecución a militantes progresistas, democráticos, socialistas y comunistas mexicanos y latinoamericanos.  

            Camilo Vicente: Tratar con este tipo de documentos, de dependencias de seguridad nacional, debe hacerse bajo ciertos resguardos o precauciones: el primero es no olvidar que formaron parte de la arquitectura y dinámica de instituciones cuyo principal objetivo fue la vigilancia, el análisis de potenciales peligros, el control y contención o, incluso, la eliminación de aquello considerado un riesgo o un peligro para la seguridad; en ese sentido, se debe considerar que aunque al momento de ser consultados por el historiador se pueden encontrar fuera de su marco histórico-institucional, en ellos siguen operando las lógicas de “poder y saber” que los construyeron. Así pues, es importante siempre considerar que este tipo de documentación no está informando de hechos tal cual acontecieron, siempre y llanamente, no; son documentos que están inscritos en la estructura y procesos de las dependencias de seguridad nacional, y por ello mismo tiene un alto valor en tanto nos da cuenta de la evolución de la estrategia y sus estructuras.

            El segundo tipo de precaución tiene que ver con el proceso mismo de su desclasificación, comprender que éste está inscrito en un marco político, y qué se desclasifica y qué no, en qué orden, qué relación documental se hace pública, etcétera; es decir, la forma y proceso de desclasificación también influye en la forma en que son leídos estos documentos. 

            Ahora bien, una vez considerados estos resguardos, los documentos también pueden ofrecer una especie de reflejo o contraparte de procesos internos en México. Por ejemplo, si a nivel interno las dependencias de seguridad mexicana pudieran haber mostrado alguna precaución o pudor en la forma en que daban cuenta de la relación de colaboración con las agencias estadounidenses, la CIA o el FBI; es muy probable que ese mismo tipo de pudor no lo hayan tenido los documentos estadounidenses y se pueda leer de distinta forma esa colaboración. 

            Cabrera, Rafael, “El Cisen sacó sin permiso casi 1.000 documentos del Archivo General de la Nación relacionados con asesinatos de periodistas y políticos”, El País, 14 de agosto de 2024. Disponible en línea: https://elpais.com/mexico/2024-08-15/el-cisen-saco-sin-permiso-casi-1000-documentos-del-archivo-general-de-la-nacion-relacionados-con-asesinatos-de-periodistas-y-politicos.html

            Cason, Jim y David Brooks, “Archivo sobre Kennedy revela estrechos nexos México-CIA para espiar”, La Jornada, 11 de febrero de 2025. Disponible en línea: https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/02/11/mundo/archivo-sobre-kennedy-revela-estrechos-nexos-mexico-cia-para-espiar-5036.  

            Cason, Jim y David Brooks, “Espiaba la CIA a los opositores de López Mateos y Díaz Ordaz”, La Jornada, 12 de febrero de 2025. Disponible en línea: https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/02/12/mundo/espiaba-la-cia-a-los-opositores-de-lopez-mateos-y-diaz-ordaz-2152.

            Mathis, James y Martha Wagner Murphy “Documenting the Death of a President: The John F. Kennedy Assassination Records Collection”, Prologue, vol. 49, no. 3, 2017. Disponible en línea: https://www.archives.gov/publications/prologue/2017/fall/jfk-records.

            Pérez Alfaro, María Magdalena, “Archivo, censura, memoria”, El Presente del Pasado, 16 de abril de 2015. Disponible en línea: https://elpresentedelpasado.com/2015/04/16/archivo-censura-memoria/

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