A Nora

El 2023 ha sido declarado como el año de “Francisco Villa, el revolucionario del pueblo”, lo que ha generado que se lleven a cabo algunas celebraciones conmemorativas, ponencias, publicaciones y diversas actividades en torno a Francisco Villa, el villismo y la revolución en el norte del país. El pasado 5 de junio se inauguró el Ciclo de cine Francisco Villa y la muestra fotográfica El jefe en el cine, productos del esfuerzo de la Secretaría de Cultura, la Cineteca Nacional, el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), Aztlán Cultura, Memórica y la familia Villa.

El ciclo de cine se llevó a cabo en varias sedes: la Cineteca Nacional, el Centro Cultural del México Contemporáneo del SNTE y en la Casa de la Primera Imprenta de América de la UAM, y se conformó de las cintas Campanas rojas, de Sergéi Bondarchuk; Chicogrande y Ciudadano Buelna, de Felipe Cazals; ¡Vámonos con Pancho Villa!, de Fernando de Fuentes y Rompe el alba, de Isaac Artenstein. En cada proyección se contó con la participación de ponentes especializados con el propósito de contextualizar las cintas y reflexionar sobre la figura de Francisco Villa.

Villa en la Cineteca Nacional. Fotografía: Twitter @INEHRM.

Por su parte, la muestra fotográfica El jefe en el cine se exhibe en la Cineteca Nacional hasta agosto de 2023 y presenta algunas de las cintas más emblemáticas en torno a la figura del Centauro del Norte, como La muerte de Pancho Villa, de Mario Hernández; Reed. México insurgente, de Paul Leduc; y la ya mencionada ¡Vámonos con Pancho Villa!, de Fernando de Fuentes, adaptación de la novela homónima de Rafael F. Muñoz. La muestra también retoma la llegada de Villa a la pantalla chica con las telenovelas (que comenzaron a realizarse con temática histórica en la década de los años sesenta) y rescata el papel actoral de sus hijos, Celia Villa y Trinidad Villa, que lograron incursionar en la industria cinematográfica y consolidar una notable carrera en el medio.

La muestra fotográfica deja claro las dos etapas en las que el revolucionario se ha relacionado con las cámaras. La primera corresponde a Pancho Villa y su historia con el cine a partir de su asociación con la Mutual Film Corporation para filmar sus batallas (1914). La segunda etapa corresponde al cine en la historia de Pancho Villa y tiene que ver con las diversas interpretaciones y adaptaciones que sobre su figura surgieron después de su muerte (1923). Este último enfoque se enriquece de la llamada “leyenda épica” del revolucionario, pues su intención no es ahondar en el Francisco Villa producto de la investigación historiografía sino en el mito, el símbolo, que cada director ha construido a través de su personalidad, motivaciones e intereses. Un claro ejemplo es el Villa interpretado por el escritor chiapaneco Eraclio Zepeda en la película Reed. México Insurgente de Paul Leduc, que es, sin duda, el Pancho Villa más original y divertido de toda la filmografía villista.

La muestra permite al espectador ahondar en el contexto nacional e internacional en el que vivió Pancho Villa, indagar en su relación con la industria del cine norteamericano, conocer una selección cuidadosa de las películas que se realizaron tras su muerte y adentrarse en las carreras actorales de sus descendientes. Cabe anotar que cada uno de los films que componen la muestra están acompañados de varias fotografías y composiciones gráficas de sus personajes o escenas emblemáticas.

Hoy, Francisco Villa está más vivo que nunca: su nombre y su imagen se continúan enarbolando como símbolos de luchas sociales. Villa es inagotable. Prueba de su vigencia en los medios audiovisuales es la serie Pancho Villa: El Centauro del Norte, que actualmente se transmite por streaming.

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