Imperó en las últimas décadas una visión conservadora y reaccionaria de la historia. José Emilio Pacheco la llamó una historia de mierda porque banalizó y presentó sin ideas a los líderes de las causas revolucionarias. * Para muestra un botón: el libro que publicaron, en 2010, los historiadores de la Academia Mexicana de la Historia para conmemorar los centenarios de la Independencia y la Revolución. En sus páginas se puede leer, por ejemplo, que el movimiento insurgente iniciado en 1810 fue violento, desordenado y careció de planes definidos; que el fin de la revolución zapatista de un siglo después fue restablecer la vida comunitaria tradicional o, en otras palabras, que era un movimiento de campesinos que pretendían regresar al pasado y no cambiar; que hasta la fecha no se sabe cuántos estudiantes fueron masacrados en Tlatelolco la tarde del 2 de octubre de 1968: “¿50, 100, más?”, en fin… ¡qué más da! * Lamentablemente el Fondo de Cultura Económica reeditó este volumen en 2014 en su prestigiosa colección Breviarios y así aseguró su permanencia en el mercado editorial. * Por eso, es para destacar la aparición de Historia del pueblo mexicano (INEHRM, 2021), donde los indígenas, las mujeres, los afrodescendientes, los trabajadores y los estudiantes son los protagonistas de la historia. Sus luchas configuran el presente de nuestro país. * Sin embargo, no es para celebrar y cantar victoria ante la historia conservadora y reaccionaria. En la actualidad aún se escuchan voces que sostienen que es imposible que la gente común tenga una idea del mundo y un proyecto para el futuro.* A propósito del centenario del asesinato de Pancho Villa, ha resurgido el viejo discurso que sostiene que el revolucionario era un simple bandolero sin ideas, pues comparado con sus compañeros de armas, fue incapaz de escribir un plan revolucionario que dejara constancia de su proyecto político y social. Villa es pintado simplemente como el hombre más sanguinario de la historia de México. * Héctor Aguilar Camín, en sus columnas de Milenio, y el periodista Pascal Beltrán del Río, en Imagen Radio, han sido los mayores promotores de la leyenda negra de Villa. En sus espacios prefirieron restarle legitimidad al caudillo y al movimiento que emprendió en compañía de miles de personas que conformaron la División del Norte, antes que explicar su personalidad y los objetivos de su lucha. * Amparados en el libro de Reidezel Mendoza sobre los crímenes de Pancho Villa, han hecho uso político de la historia para cuestionar al gobierno del presidente López Obrador. * Bien es sabido que la pasión desmesurada nubla la razón y que el anacronismo es el peor enemigo del historiador, pero los promotores de este discurso parecen ignorarlo. Para ellos el asesinato de Villa fue simplemente el resultado de un acto de venganza de aquellas personas que padecieron la violencia del revolucionario. Su corta visión omite el contexto nacional y niega que el atentado haya sido orquestado desde las altas esferas del poder político, es decir, que se trató de un crimen de Estado. * Si el lector quiere estar bien informado sobre la vida de Pancho Villa y la revolución en el norte de nuestro país, puede comenzar por leer los artículos de La Bola 20 y después buscar los libros de Adolfo Gilly, Friedrich Katz, Paco Ignacio Taibo II, Guadalupe Villa, Jesús Vargas y Pedro Salmerón, por mencionar sólo algunos autores que han investigado rigurosamente la historia. * Hasta aquí el fichero de esta edición; nos leemos en el próximo número de La Bola, la revista de divulgación.
Imagen de portada: Arte de Everett Raymond Kinstler, portada del cómic Pancho Villa, Avon Periodicals, 1950. Imagen tomada de: Wikimedia Commons.






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