La revolución se hace en tacones
agosto 6, 2020 La Bola

La revolución se hace en tacones

Por Huitzilihuitl Pallares Gutiérrez 

A la memoria de todas las mujeres que han sido asesinadas por el hecho de ser ellas.

 

Aquella mañana el rostro de las mujeres mostraba furia y rebeldía, impresionante era la expresión corporal que compartían: la fuerza y la energía que proyectaban en cada uno de sus movimientos. De pronto se escuchó un grito: “la revolución se hace con tacón” y de inmediato se sincronizaron el sonar de los tambores con la exigencia de esa multitud de mujeres reunidas en los pies del Monumento a la Revolución: “¡Señor, señora: No sea indiferente; se matan a las trans en la cara de la gente!”. Era la mañana del 20 de octubre de 2016.

El sentir de aquellas mujeres lo capturó magistralmente el joven fotógrafo Santy Mito. En una de las fotografías que realizó se puede ver una multitud con carteles y mantas en mano encabezada por una aguerrida mujer que grita desde el fondo de sus entrañas. Se trata de Kenya Cuevas, que un mes antes había presenciado el asesinato de su amiga Paola y lo había denunciado públicamente. Casi dos semanas después fue encontrada sin vida Alessa Flores en un hotel de la ciudad; ambas eran mujeres trans que se dedicaban al trabajo sexual. Kenya y sus compañeras se habían reunido esa mañana para reclamar el esclarecimiento de los crímenes y exigir con todas sus fuerzas ¡justicia!

Protestas de mujeres trans y trabajadoras sexuales en el Monumento a la Revolución, 20 de octubre de 2016. Fotografía: Santy Mito, tomada de Tumblr.

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Kenya es mujer trans desde los nueve años. Su infancia fue complicada porque tuvo que enfrentar la violencia física a la que sus hermanos la sometían. Al ser la más chica de los seis, encontró refugio en su abuela, quien, además de ser su protectora, le enseñó las cosas básicas de la vida. Un buen recuerdo que conserva de esos años eran los juegos con muñecas y las constantes peleas que tenía con su sobrina por ese tipo de juguete. Kenya tenía nueve años de edad cuando su abuela murió, acontecimiento que la llevó a salir de su casa y enfrentar la vida sola.

¿Cuándo y cómo decides ser tú, ser mujer?

Mi transición fue muy rápida y a muy temprana edad. Todo el tiempo me di cuenta que me gustaba ser así, todo el tiempo, desde que tengo uso de razón. El cambio o la transición que yo decidí en mi cuerpo no lo pude hacer por la violencia y la discriminación que vivía en el hogar. Cuando falleció mi abuela, decidí irme de mi casa, es entonces cuando caminando por la Alameda conocí a una mujer trans, entre Juárez y Balderas. Le conté mi historia y ella me ayudó con el hospedaje de una semana, me llevó al hotel Mazatlán en Salto del Agua. Al siguiente día me percaté que era un hotel de planta de mujeres trans trabajadoras sexuales. Ahí vi a una chica a quien le dije que era muy bonita y que quería ser como ella. Me llevó al zócalo, al Castillo de la Fantasía: compramos peluca, maquillaje, accesorios, vestido, tacones…, todo. Esa noche empiezo trabajar, ya vestida de mujer, en el trabajo sexual, ahí en Álvaro Obregón e Insurgentes.

¿Cómo enfrentaste la vida en las calles de la ciudad siendo mujer trans?

En las calles de la ciudad conocí a los niños de la calle de la Alameda Central. Fue entonces cuando empecé a conocer la violencia física, quién era el más fuerte, quién era el que mandaba. También había discriminación y violencia por parte de la sociedad y de las autoridades. En esos años por ser trans y vivir en el centro de la ciudad de México eras acreedora a una falta administrativa. La policía te atacaba en todo momento. Tú veías una patrulla y te tenías que esconder en dónde pudieras, porque donde te vieran eran 36 horas al toro. Eran los años de 1991… 92, digamos principios de la década de los noventa. En esos años conocí el alcohol, las drogas, lo más perverso que pueda haber en los hombres: su lujuria, que te vean como un objeto, que te empiecen a clasificar por dinero.

Esta discriminación y violencia la sufren más las trabajadoras sexuales porque ellas son las que están más expuestas, están en las calles, son ellas las que están muertas. ¡Ya basta! Basta de quedarnos calladas, siempre lo hacemos ante cualquier acto de violencia: que ya me pegaron, que ya me aventaron la piedra, que ya me dijeron puto. En esta ocasión ya basta, no sólo somos nosotras, somos generaciones enteras las que hemos padecido esto.

La madrugada del 30 de septiembre de 2016, Kenya atestiguó el asesinato de su amiga y compañera de trabajo Paola Buenrostro. Originaria de Chiapas, Paola era una mujer transgénero de 24 años que se dedicaba al trabajo sexual por necesidad, tenía la esperanza de encontrar pronto una mejor ocupación e irse a vivir con su pareja. Aquel día Paola se encontraba trabajando junto con Kenya y otras amigas en la esquina de la avenida Puente de Alvarado en la ciudad de México. Su asesino fue detenido en el lugar del crimen, sin embargo, fue puesto en libertad dos días después a pesar de haber sido grabado con arma en mano momentos después de cometer el atentado.

¿Qué te impulsó a tomar tu celular y grabar al homicida y la escena del crimen?

Yo no sabía qué hacer, estaba temblando de nervios. Comencé a grabar cuando vi que ya tenían asegurado al sujeto. Primero vi cómo le disparó a mi amiga, le dio dos impactos; se quitó el cuerpo de encima, porque Paola ya estaba desgonzada. Yo estaba a un lado en la ventanilla de su auto, veo cómo cae; cuando él se percata de mi presencia alza el brazo y también me apunta con la pistola, afortunadamente se encasquilló el arma.

Me acuerdo que llegó el sujeto en su auto, me decía traigo 200 pesos, venía con los pantalones abajo y estaba muy alcoholizado. Me lo quité de encima diciéndole que yo cobro 300 pesos, él me insistió pero yo le dije que no. En eso se acerca a Paola, no sé qué hablaron, pero vimos que se estaba subiendo al carro, vimos que avanzaron, se pararon y de pronto empezamos a escuchar gritos de auxilio: “¡Kenya!”, gritaba mi nombre, “¡Kenya, Kenya!”. Corrí al auto y cuando llegué a la ventanilla oigo los disparos. En ese momento veo como se quita el cuerpo de mi amiga y me apunta con el arma, yo recuerdo que me agaché y corrí a la esquina. En eso mi amiga Andrea ya estaba parando a una patrulla que justo estaba dando vuelta. Se le cruza la patrulla y le dicen que baje del vehículo. Él todavía les intentó apuntar a los policías para huir, pero ya no pudo hacer nada. Se bajó del auto, con las manos en alto y se tiró al suelo, en ese momento saqué mi celular y empecé a grabar. Nunca dejé de grabar, fue un impulso, no sé por qué lo hice.

A pesar de que las grabaciones son pruebas contundentes del crimen, no fueron aceptadas por el Agente del Ministerio Público de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal. Sin embargo, detonaron un movimiento social tras la pericia de Kenya de subirlas a Facebook y así denunciar públicamente el crimen la misma mañana en que sucedieron los hechos. A partir de ese momento múltiples voces se pronunciaron en contra de la violencia y de los crímenes por odio hacia las mujeres trans. La primera acción que tomaron Kenya y sus compañeras fue determinante. Decidieron protestar para exigir justicia con el cuerpo de Paola en su ataúd cerrando la circulación vehicular en el cruce de Puente de Alvarado y avenida Insurgentes. Esto ocurrió el 4 de octubre al mediodía mientras ellas iban camino al panteón para sepultar a su amiga. Después de esa acción aguerrida y valiente siguieron numerosas marchas, concentraciones y denuncias en los medios de comunicación.

¿Qué te llevó a convocar a la movilización?

De enero para acá ha sido histórico el número de asesinatos de mujeres trans en nuestro país. México ocupa el segundo lugar a nivel mundial de transfeminicidios, después de Brasil. Es verdad que a lo largo de la historia hemos vivido este tipo violencia, pero en este año se ha incrementado demasiado. Por eso decidí hacer público el caso de Paola, denunciar su asesinato públicamente. Yo no voy a parar hasta que no se abra una línea de investigación para todas las personas que estuvieron implicadas tanto en su asesinato como tras su denuncia: ministerios públicos, peritos, secretaría de seguridad pública. Estoy aferrada a que se haga justicia.

Numerosas omisiones e irregularidades se presentaron en la investigación del crimen. Por ejemplo, se omitió la descripción de indicios importantes en el dictamen de criminalística que se levantó en el lugar de los hechos por la Coordinación General de Servicios Periciales de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal. Las autoridades además incurrieron en múltiples violaciones de leyes y pactos internacionales y nacionales al negarse a investigar con perspectiva de género y debida diligencia el asesinato de Paola. La nombraron, por ejemplo, “Manuel”, “Alejandro”, “el occiso”, “C. Paola, el sexoservidor”, “sujeto masculino”, “masculino desconocido” u “hombre vestido de mujer”, aun cuando Kenya testificó desde un principio los datos y la identidad de su amiga. Ante estas violaciones, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal emitió tres años después una recomendación a la Procuraduría General de Justicia capitalina en la que señaló detalladamente las inconsistencias de la investigación, declaró por primera vez un crimen de este tipo como transfeminicidio y demandó a las autoridades reparar los daños de las víctimas, establecer garantías para no incurrir en violaciones a los derechos humanos e implementar en futuras investigaciones un enfoque diferenciado de género en crímenes de transfeminicidio. (La recomendación se puede consultar aquí).

Datos del informe de Letra S, Sida, Cultura y Vida Cotidiana, A. C.

Las mujeres trans son las víctimas más numerosas en los reportes de crímenes relacionados con la orientación sexual e identidad de género. Según el Informe de Crímenes de Odio por Homofobia de la organización civil Letra S, Sida, Cultura y Vida Cotidiana, fueron ultimadas en nuestro país 616 personas LGBT+ desde 2013 hasta el 30 de abril de 2020. Las mujeres trans son las que reportan el mayor número de asesinatos con 345 casos, lo que representa el 56 % del total de las víctimas. Además, sus datos compilados permiten apreciar los patrones de violencia en función de la identidad sexual y de género de las víctimas. En ese sentido reporta que los cuerpos de las mujeres trans, muchas de ellas trabajadoras sexuales y de estéticas, fueron encontrados en la mayoría de los casos en la vía pública o en lotes baldíos con heridas provocadas por armas de fuego y punzocortantes. Este informe es de gran importancia porque es el único instrumento en México que registra los asesinados por odio de personas LGBT+. Se realiza desde 1995 por la Comisión Ciudadana de Crímenes de Odio por Homofobia con el propósito de realizar un seguimiento hemerográfico nacional de las notas informativas sobre asesinatos cometidos contra hombres gais, mujeres lesbianas, personas bisexuales, travestis, transexuales y transgénero, motivados presuntamente por el prejuicio homofóbico.

¿Cómo ha sido el proceso de organización de las marchas, movilizaciones y demás acciones que han convocado?

Un día nos reunimos en la Gonzadera, estábamos en plena discusión cuando nos hablaron y nos dijeron que acababan de encontrar a Alessa muerta, ella era una activista importante en la comunidad. Nos venimos todas abajo. Fue entonces cuando decidimos hacer una conferencia de prensa y convocar a movilizaciones. Sólo habían pasado dos semanas del asesinato de Paola. Fue un grito de guerra; todos querían saber cómo nos podían ayudar.

En las primeras marchas que convoqué logré juntar a todos los géneros, a todas las identidades que existen: mujeres y hombres trans, lesbianas, gais, bisexuales, mujeres y hombres heterosexuales. Fue un grito de guerra, un confluir de las causas. Estamos conscientes que la unión, la organización, estar más empoderadas y conocer nuestros derechos humanos son nuestras armas.

Es histórico que en las movilizaciones de la comunidad feminista se nos acepte y se nos incluya como mujeres. En ese sentido, tenemos una respuesta positiva de las mujeres feministas de nuestro país, de las mujeres biológicas, que por mucho tiempo fueron muy celosas de su género. Estamos demostrándole a la sociedad que podemos incluirnos.

Mujeres trans exigiendo justicia por el asesinato de Paola Buenrostro y Alessa Flores, 20 octubre de 2016. Fotografía: Santy Mito, tomada de Tumblr.

¿Qué opinión tienes del manejo de la noticia en los medios de comunicación?

Para los medios de comunicación ha sido algo nuevo: ¿cómo referirse a Paola?, ¿cómo dirigirse hacia nuestra comunidad? Las primeras notas decían “hombre travestí asesinado en Puente de Alvarado” u “hombre vestido de mujer”, cosas amarillistas. Al otro día de la acción de Insurgentes llegaron los medios de comunicación y fue cuando les dije “quiero que se refieran a mi amiga como Paola, punto”. Fue cosa de ir sensibilizando a los medios de comunicación. Adela Micha, al inicio de la entrevista que nos hizo en la televisión, me preguntaba cómo me refiero a ustedes. Yo entiendo, para los medios de comunicación es nueva nuestra exigencia de respeto y de que se nos trate como lo que somos.

A pesar de las leyes en materia de género y derechos humanos, las mujeres trans son discriminadas y estigmatizadas. Comúnmente ellas son identificadas por las autoridades y referidas por los medios de comunicación como “hombres vestidos de mujer”. Los términos con que han sido denigradas a través del tiempo en nuestro país han sido múltiples y los podemos encontrar en las publicaciones de nota roja de los periódicos. Por ejemplo, el término “mujercitos” acuñado, según la investigadora Susana Vargas, a mediados de los años sesenta por Carlos Zamayoa director de Alarma, como sinónimo de hombre afeminado. En 2016, María Salguero emprendió el proyecto de realizar un mapa que ubicara los feminicidios en nuestro país, a partir de su investigación realizada a través de la compilación de notas periodísticas, se puede observar que en ese año el 66 % de las notas se referían a las mujeres trans como “hombres vestidos de mujer”, sin embargo, para los años 2017 y 2018 este porcentaje bajó al 36 %. Kenya está consiente de este proceso, pues en su opinión “Han habido avances, pero muy lentos. A raíz del caso de Paola ha habido más entrega de los servidores públicos y los medios de comunicación hacia las mujeres trans y la comunidad LGBT”. (El mapa de los feminicidios en México se puede consular aquí).

Cartel de la organización Red de Juventudes Trans México para convocar a la protesta del 20 de octubre de 2016. Imagen tomada de Facebook.

El 2 de abril de 2018, Kenya fundó Casa de las Muñecas Tiresias, organización civil que se dedica a luchar por los derechos humanos de poblaciones vulnerables, como las trabajadoras sexuales, los usuarios de drogas o las personas que viven con VIH. Un año después, logró que el gobierno de la Ciudad de México a través de la Secretaría de Inclusión y Bienestar Social habilitara un espacio en la alcaldía Gustavo A. Madero para establecer la Casa Hogar Paola Buenrostro. Desde ese lugar que lleva el nombre de su amiga asesinada, busca la reinserción económica y laboral de las mujeres trans trabajadoras sexuales. Para sus compañeras, su labor ha sido de gran relevancia tras el desempleo y el cierre de hoteles a consecuencia de la pandemia que vivimos.

¿Cuál es tu sueño, Kenya?      

Mi gran lucha es trabajar para que las mujeres que vengan no sufran lo que nosotras sufrimos. Yo el día de mañana quiero ver a una mujer trans en un quirófano operando, en un juzgado litigando, la quiero ver en una oficina como empresaria. Ése es mi sueño y nuca voy a dejar de pelearlo. Lo que uno construye es lo único que deja en la vida. Por eso, yo les digo a las mujeres trans jóvenes que nunca desistan de sus sueños, los sueños son lo que nos mantienen siempre en pie, a cualquier ser humano, independientemente de ser trans o no. Que no sientan que por una vez que las discriminan se acabó el mundo, ¡no! Se cierra una puerta, pero hay veinte más para tocar. ¡Que nunca desistan, todas podemos!

 

Esta entrevista fue realizada el 25 de noviembre de 2016, treinta y cinco días después de la protesta de las mujeres trans en el Monumento a la Revolución y casi cuatro meses después del asesinato de Paola Buenrostro.

 

Kenya Citlalli Cuevas Fuentes al finalizar la entrevista, 25 de noviembre de 2016. Fotografía: cortesía del autor.

Para saber más

“Diversidad sexual y movimiento social” mesa del VI Coloquio Internacional Historia de Género y de las Mujeres en México, El Colegio de México, marzo de 2013. Disponible aquí.

Pérez Ramírez, Berenice, “El movimiento transgénero: la experiencia transexual como emergencia subjetiva a través de un movimiento social en el capitalismo”, tesis de maestría en Sociología, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2010.

Ponte en mis tacones. Trabajo sexual [documental], Alexa Méndez Flores y Chango Films (productores), México, 2015, 20:53 minutos. Disponible aquí.

Rodríguez de Ruíz, Alexandra, “Jotas, vestidas, cuinas, locas y mariposas. Historias del movimiento trans en la Ciudad de México” en Michael K. Schuessler y Miguel Capistrán (coordinadores), México se escribe con J. Una historia de la cultura gay, edición corregida y aumentada, México, Penguin Random House, 2018, p. 419-440.

Rueda Castillo, Angie, “El trabajo sexual trans” en dfensor. Revista de Derechos Humanos, núm. 1, enero de 2011, p. 28-33. Disponible aquí.

Vargas Cervantes, Susana, Mujercitos, Madrid, Editorial RM, 2014.

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