Mensajeros de la historia
diciembre 28, 2019 La Bola

Mensajeros de la Historia

La importancia de la comunicación visual en la divulgación

Por Iván Cabrera Badajoz

Los seres humanos somos sociales, mucho más que otras especies, ya que desde el nacimiento requerimos de asistencia para transitar hacia un estado autónomo, el cual se alcanza muy lentamente en comparación con otros seres vivos. La naturaleza social de nuestra especie genera una necesidad constante de canales que permitan estar en contacto y transmitir información entre individuos y grupos, los cuales han desarrollado métodos más efectivos a través del tiempo para llevar a cabo la actividad de comunicación.

La Real Academia Española indica que la palabra comunicación deriva del latín communicatio, -ōnis, y ofrece al menos nueve acepciones como definición. Para efectos de este texto recurriremos a la siguiente: «Comunicación, f. Trasmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor».

Las señales en conjunto con diversos elementos pueden convertirse en mensajes; es decir, en objetos de comunicación entre colectividades que generan respuestas entre emisor y receptor. En este sentido la comunicación visual resulta una herramienta de gran relevancia para transmitir mensajes de una manera eficaz, ya que concibe, proyecta y ejecuta soluciones enfocándose en la prodigiosa capacidad de nuestro cerebro para procesar información rápidamente a través de la vista.

Las especies van desarrollando habilidades de adaptación para sobrevivir; sin embargo, en el caso de los seres humanos es necesario sustituir las carencias anatómicas y fisiológicas con las que nacemos por recursos intelectuales que florecen en sociedad, en la cual la comunicación es vital. Es así que desarrollamos herramientas de adaptación como la educación, fijando el conocimiento a través de la palabra, la escritura, la pintura o la música.

No obstante, el aprendizaje que se obtiene a través de la educación debe complementarse con otros recursos que permitan la estimulación constante de las capacidades intelectuales y el desarrollo de una cultura de educación continua. Uno de estos recursos es la divulgación. Divulgar, de acuerdo a la Real Academia Española, deriva del latín divulgāre y significa lo siguiente: «Divulgar, tr. Publicar, extender, poner al alcance del público algo».

De esta manera es posible ver que existe un vínculo muy estrecho entre la divulgación y la comunicación, pues la divulgación es una actividad que nos permite transmitir información a muchas personas, para lo cual debe valerse de diversas disciplinas entre las que destaca la comunicación visual, donde los profesionales de esta área trabajan en la interpretación, ordenamiento y presentación visual de mensajes. A diferencia de otros profesionales, el comunicador visual no suele ser la fuente del mensaje, por lo que se convierte en un intérprete de contenido para sintetizarlo en elementos visuales que  sean accesibles para un público determinado.

La divulgación de la Historia afronta una problemática muy recurrente que aqueja a otras ciencias: el uso de un lenguaje que sea entendido por un público ajeno a la disciplina. El historiador necesita encontrar los medios para acercar el conocimiento a quienes no tienen una formación profesional o que buscan un continuo aprendizaje, por  este motivo, la comunicación visual resulta necesaria, pues se encarga de sintetizar información gráficamente y transmitirla correctamente.

Las publicaciones de divulgación histórica a menudo carecen de una adecuada comunicación visual, lo que se vuelve un grave problema que limita en gran medida su acercamiento al público. No hay que olvidar que cualquier proyecto de divulgación tiene como propósito transmitir a los usuarios el conocimiento científico de la manera más clara, precisa y placentera posible, y la Historia (como ciencia) debe cumplir con ese objetivo. Valerse de elementos de comunicación visual eficientes permitirá contribuir al enriquecimiento cultural y, especialmente, a la educación autodidacta. No es necesario hacer un profundo análisis para  notar que la Historia divulgada nos ofrece principalmente alternativas centradas en la visión de los especialistas. Es decir, la gráfica que comúnmente se establece en los productos de divulgación está pensada únicamente para satisfacer a aquellos que se dedican a estudiar la Historia a profundidad, pero esa dinámica puede convertirse en un obstáculo para que el gran público se interese en esta disciplina.

Cartel de la exitosa película estadounidense Viva Zapata! , dirigida por Elia Kazan y estrenada en 1952. Imagen tomada de aquí: https://en.wikipedia.org/wiki/Viva_Zapata!#/media/File:Viva_Zapata!.jpg

Un ejemplo apropiado para ilustrar lo expuesto previamente es el filme estadounidense ¡Viva Zapata!, el cual logró posicionarse durante su época y trascender gracias a múltiples factores, entre los que sobresale  el apoyo de una comunicación visual eficiente. A pesar de las imprecisiones históricas del guión y de la dirección (que claramente pretende idealizar a un héroe  a través de una aventura épica enmarcada dentro de un episodio reciente de la Historia de México), las versiones del afiche con las que se promocionó la cinta nos muestran que una imagen es capaz de sintetizar un guión impreciso y extenso, e invitar al público casual a entrar a la sala cinematográfica –aun sin conocer algo sobre el héroe revolucionario.

La imagen responde perfectamente al periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, enalteciendo la figura heroica de un caudillo que se enfrenta a un violento enemigo. Se emplea una simple, pero efectiva composición que distribuye los elementos para permitir al espectador una lectura en “z”. Del mismo modo se recurre a una atmósfera iluminada en tonos rojos que simbolizan la sangre que se derrama en toda lucha armada y que tienen, además, la cualidad de ser los que la vista identifica más rápido.

Jacques-Louis David, Napoleón cruzando los Alpes, 1803, óleo sobre tela, 275 x 232 cm, colección Österreichische Galerie Belvedere. Imagen tomada de aquí: https://en.wikipedia.org/wiki/Napoleon_Crossing_the_Alps#/media/File:Napoleon_at_the_Great_St._Bernard_-_Jacques-Louis_David_-_Google_Cultural_Institute.jpg

La estructura y el dibujo nos remiten a las obras propias de la pintura académica, como aquella de Jacques-Louis David que nos muestra a Napoleón cruzando los Alpes, cuya inspiración parte de modelos mitológicos griegos, colocando al héroe en el centro de un área circular  para exaltar su grandeza. Sin embargo, la gráfica del afiche integra una tipografía habitual de los filmes western, género en el cual se clasifica el largometraje, y un estilo donde el protagonista aparece en primer plano, al frente de numerosos aliados que están distribuidos de tal manera que se genera una profundidad en la que la horda parece no tener fin.

Hoy día, al igual que la cinta, el afiche es considerado de culto, y ambos productos pueden entenderse como una síntesis de su época. El filme recaudó 1.9 millones de dólares (hablamos de la década de los cincuenta) y le valió a Marlon Brando, quien interpretó a Emiliano Zapata, una nominación al Oscar, un premio BAFTA y la palma de Oro del Festival de Cine de Cannes como mejor actor.  Así mismo, es posible encontrar diferentes versiones del cartel dependiendo del mercado al que va dirigido, esto es de significativo porque si se desea transmitir correctamente un mensaje es necesario conocer al receptor para que lo asimile de la manera más adecuada.

Otra versión del cartel para la promoción de la película en Bélgica. Imagen tomada de aquí: https://www.belgianmovieposter.com/drama/1151-viva-zapata.html

En conclusión, la comunicación visual y por extensión el diseño de material gráfico se vuelven herramientas de gran valor para la divulgación, por lo que en la difícil tarea de lograr su propósito es menester integrar una variedad de métodos que sirvan como vehículos para transmitir mensajes óptimamente.  Usar el diseño y la comunicación visual para divulgar temas históricos puede resultar muy efectivo, ya que se obtienen propuestas que simplifican grandes contenidos y ayudan a generar interés en personas ajenas al conocimiento histórico o que mantienen ideas estereotipadas acerca de su aprendizaje. Es preciso acercarse a los profesionales de la comunicación, pues al aplicar sus habilidades se pueden generar soluciones funcionales y estéticas que estén al servicio  de la Historia. No se debe olvidar que el mejor de los contenidos puede verse mermado si no se comunica correctamente, y si se queda únicamente en la academia por falta de visión y de una errónea comunicación, entonces su función no será cumplida.

Para saber más

Chaves, Norberto, El oficio de diseñar: propuestas a la conciencia crítica de los que comienzan, Barcelona, Editorial Gustavo Gili 2001.

Fierro, Julieta, «La divulgación de la ciencia. Una visión personal», México, 2011. Manuscrito disponible aquí.

Frascara, Jorge, El diseño de comunicación, Buenos Aires, Editorial Infinito, 2006.

Mosqueda Gómez, Claudia, El origen irruptivo del diseño gráfico profesional, México, Universidad Autónoma Metropolitana- Unidad Xochimilco, 2007.

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