El Plan de Ayala. A 108 años de su pronunciamiento
octubre 17, 2019 La Bola

El Plan de Ayala. A 108 años de su pronunciamiento

Un año después del llamado al levantamiento armado convocado por Francisco I. Madero, el 28 de noviembre de 1911 la junta revolucionaria de Morelos emitió un nuevo programa. El pronunciamiento se hizo bajo el título de “Plan libertador de los hijos del Estado de Morelos afiliados al Ejército Insurgente que defiende el Plan de San Luis, con las reformas que ha creído conveniente aumentar en beneficio de la Patria Mexicana”.

El documento, mejor conocido como Plan de Ayala -lugar del estado de Morelos, donde fue acordado- , fue suscrito por los generales, coroneles y capitanes  de la revolución suriana —entre ellos Emiliano Zapata— . Ahí pronunciaron  <<ante la faz del mundo civilizado>> su intención de acabar con la tiranía opresora así como redimir a la nación mexicana de las dictaduras impuestas.

Plan de Ayala, manuscrito. Fragmento tomado de la Biblioteca Digital Mexicana A. C. Disponible en: http://bdmx.mx/documento/plan-de-ayala

A través de quince puntos el Ejército Libertador del Sur detalló los objetivos que pretendía alcanzar con el Plan de Ayala. Cuatro son los ejes temáticos expuestos en el documento: 1) los agravios que dan razón de las medidas emprendidas para el derrocamiento del régimen tiránico y dictatorial detentado por Porfirio Díaz y el reorganizado por Francisco I. Madero; 2) el desconocimiento de Madero como presidente de la república, y el reconocimiento del general Pascual Orozco o en su defecto, de no aceptar éste, del general Emiliano Zapata como jefe de la revolución, para hacer valer el cumplimiento del Plan de San Luis Potosí junto con la adición de otros objetivos pertinentes, como 3) la restitución de los terrenos usurpados por parte de hacendados, <<científicos>> y caciques, a los pueblos y el resto de los ciudadanos que poseían sus títulos de propiedad, junto con la intención de nacionalizar las tierras de los hacendados caciques y demás opositores contra el plan, aunado la desamortización a los terratenientes previa indemnización; y por otra parte 4) las disposiciones militares y administrativas para lograr la victoria del plan, las cuales pueden verse aquí.

Las medidas anunciadas por el Ejército Libertador del Sur no fueron una casualidad. Mediante los acuerdos celebrados en Ciudad Juárez el 21 de mayo de 1911, los maderistas pactaron con las autoridades porfiristas el cese de las hostilidades y la renuncia del presidente Porfirio Díaz y del vicepresidente Manuel Corral. Asimismo se designó al secretario de relaciones exteriores Francisco León de la Barra como presidente interino, quien se encargaría de desmovilizar a las fuerzas revolucionarias y la organización de nuevas elecciones presidenciales en un plazo no mayor a seis meses. Por su parte, las huestes libertadoras zapatistas no aceptaron el desarme pactado en Ciudad Juárez, alegando la devolución de las tierras usurpadas por los hacendados locales y las autoridades porfiristas, lo cual era una demanda que había sido apuntada en el Plan de San Luis Potosí, en donde se escribió:

 

Abusando de la ley de terrenos baldíos, numerosos pequeños propietarios, en su mayoría indígenas, han sido despojados de sus terrenos, ya por acuerdo de la Secretaría de Fomento, o por fallos de los Tribunales de la República. Siendo de toda justicia restituir a sus antiguos poseedores, los terrenos de que se les despojó de un modo tan inmoral, o a sus herederos, que los restituyan a sus primitivos propietarios, a quienes pagarán también una indemnización por los perjuicios sufridos…

 

Sin embargo, para el presidente interino León de la Barra, la insubordinación de los milicianos zapatistas implicaba que debían ser tratados como rebeldes, por lo que comenzó una campaña militar en su contra, la cual dio inicio durante el verano de 1911 encabezada por el general porfirista Victoriano Huerta.

En octubre del mismo año, Madero obtuvo una victoria arrasadora en las elecciones, comenzando su mandato a principios de noviembre. Por supuesto, durante su gobierno propició el cambio de gobernadores y jefes políticos a nivel estatal y local, como la implementación de otras medidas moderadas en materia laboral, por ejemplo, con la creación del Departamento del Trabajo. No obstante, su proyecto agrario era distante de la mayor parte de los sectores rurales que apoyaron el plan de San Luis. Si bien el mandatario coahuilense había prometido ocuparse de los reclamos sobre la propiedad de la tierra tan pronto como llegase a la presidencia, esto no sucedió. Madero se había encaminado a impulsar un proyecto agrario con una estructura más equitativa y eficiente, al tomar partido de la propiedad privada de la tierra en contra de la propiedad comunal, y perfilando sus medidas a fraccionar y vender terrenos nacionales así como a otorgar créditos en favor de pequeños y medianos propietarios agrícolas.

A los ojos del Ejército Libertador del Sur, estos eventos significaron un ultraje a “la causa, la justicia y las libertades del pueblo”, y una traición a la revolución libertadora de México emanada del Plan de San Luis. Asimismo, se volvió inadmisible que, al ser parte de las huestes que hicieron posible la victoria, se les obligara a desarmarse y con ello abandonar sus luchas agrarias y las vejaciones que los llevaron a sumarse a la revolución. Tampoco aceptaron sin más la permanencia del antiguo régimen que creían tan sólo había cambiado de rostro, la denigración por parte de la prensa o los agravios por el uso de la fuerza militar tras no someterse a los acuerdos de Ciudad Juárez.

Avanzada zapatista en los alrededores de Xochimilco. Fragmento tomado de Mediateca INAH. Disponible en: https://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/islandora/object/fotografia%3A12650

 

Al hacer suyo el Plan de San Luis, el Plan de Ayala dio continuidad a sus objetivos fundamentales. En cambio, al ser la usurpación de la tierra una de las banderas principales del Ejército Libertador del Sur, se precisaron detalladamente las disposiciones que efectuarían para alcanzar la restitución de tierras. Entre las medidas que han sido señaladas podría destacarse la expropiación de grandes extensiones de tierra a los poderosos propietarios, previa indemnización. Dicho recurso tuvo un largo aliento en su implementación, pues Carlos IV había inaugurado, desde finales del siglo XVIII y principios del XIX, la tendencia de enajenación de parte de los bienes eclesiásticos en Nueva España y el resto de América para sostener las guerras de España contra Francia e Inglaterra. Posteriormente el presidente Benito Juárez había implementado medidas de nacionalización de bienes eclesiásticos para desamortizar la tierra, con la expedición de la ley del 12 de julio de 1859. Por tanto, los zapatistas emplearon la base legislativa fundamentada por Juárez para expropiar, en este caso, a los grandes latifundistas.

A 108 años de la emisión del Plan de Ayala es necesario tener en cuenta su importancia para el pasado político y social de México. El carácter íntimamente rural y agrario que cobró la revolución estuvo presente desde sus inicios con el llamado al alzamiento armado atendido principalmente por distintos grupos rurales. La irrupción de los campesinos y demás sectores populares hizo frente a los hacendados que, en algunas regiones más que en otras, vieron mermada su influencia política ante la causa común que significó la usurpación de la tierra y la oposición al gobierno porfirista. En ese sentido, el Plan de Ayala reafirmó los propósitos buscados por el Ejército Libertador del Sur, y mantuvo presente entre las distintas directrices revolucionarias y postrevolucionarias las demandas agrarias.

 

Algunas de las firmas de los oficiales que se suscribieron al Plan de Ayala. Arriba, al centro, puede observarse la firma del General Emiliano Zapata. Fragmento tomado de la Biblioteca Digital Mexicana A. C. Disponible en: http://bdmx.mx/documento/plan-de-ayala

Para saber más

Martínez López Cano, María del Pilar, Elisa Speckman Guerra, Gisela Von Wobeser (coords.), La Iglesia y sus bienes. De la amortización a la nacionalización, México, Universidad Nacional Autónoma de México/Instituto de Investigaciones Históricas, 2004.

 

Pineda Gómez, Francisco, La irrupción zapatista. 1911, México, Ediciones Era, 1997.

 

Plan de Ayala, manuscrito; México, Biblioteca Digital Mexicana A. C., en línea, formato HTML, disponible en: http://bdmx.mx/documento/plan-de-ayala

 

Plan de Ayala, transcripción; México, Secretaría de Gobernación/Unidad General de Asuntos Jurídicos, en línea, formato PDF, disponible en: http://www.ordenjuridico.gob.mx/Constitucion/CH8.pdf

 

Plan de San Luis Potosí, transcripción; México, Universidad Nacional Autónoma de México/Instituto de Investigaciones Jurídicas, en línea, formato PDF, disponible en: https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2884/26.pdf