140 años del natalicio de Emiliano Zapata Salazar
agosto 19, 2019 La Bola

140 años del natalicio de Emiliano Zapata Salazar

En el ancestral pueblo de Anenecuilco, Morelos, nació el 8 de agosto de 1879 Emiliano Zapata Salazar, el noveno hijo de doña Cleofás Gertrudis Salazar y de don Gabriel Zapata. Emiliano se convertiría en uno de los grandes líderes de la Revolución mexicana, y tras su asesinato, en una figura icónica de las luchas campesinas e indígenas. La imagen de su persona hoy en día sigue presente.

En su infancia, Zapata tuvo la oportunidad de asistir a una escuela rural de Villa de Ayala, en donde aprendió a leer y a escribir, e incluso algo de historia, geografía y aritmética. A los dieciséis años, tras la muerte de don Gabriel Zapata, el joven Emiliano comenzó a trabajar como arriero para contribuir al sustento familiar. Su temprana fascinación por los caballos le consiguió fama como caballerango y jinete. En septiembre de 1909, Zapata fue elegido presidente del Concejo de Anenecuilco, con el deber de efectuar dos claras encomiendas: por un lado, custodiar los títulos coloniales otorgados por la Corona Española, que acreditaban a sus pobladores como propietarios originales de las tierras, y por otro, encabezar los litigios para su restitución.

 

 

Emiliano Zapata. Retrato, ca. 1912-1914, Secretaría de Cultura-INAH-Mediateca, núm. inv., 66159, disponible en: https://mediateca.inah.gob.mx/islandora_74/islandora/object/fotografia%3A86457

 

Es necesario recordar que las reivindicaciones agrarias que dieron forma al movimiento que encabezó Emiliano Zapata durante la Revolución mexicana, se remontaban a la disputa ancestral que sostuvieron los pueblos morelenses, que como Anenecuilco, sufrieron el despojo de sus tierras y aguas por parte de los dueños de las haciendas e ingenios azucareros desde la época colonial. Durante el periodo virreinal, los despojos volvieron a los campesinos arrendatarios o trabajadores estacionales de las tierras que en otros tiempos les pertenecieron. Tal problemática se agravó durante el Porfiriato, a consecuencia de la modernización de los ingenios azucareros que demandaron más tierras para el cultivo de caña. En el caso de los campesinos de Anenecuilco, esto significó que las tierras que arrendaban a la hacienda del Hospital les fueran negadas, privándoles del sustento para sus familias. En septiembre de 1909, la desesperación orilló a los hombres del pueblo —con Zapata como líder— a ocupar por la fuerza los terrenos de la hacienda.  Esta acción, sumada al apoyo que el revolucionario morelense le dio a la campaña electoral del candidato a gobernador del estado, el antiporfirista Patricio Leyva, le condenó a varios arrestos y a su deserción del ejército, cuando, por la vía de la leva, fue obligado a encuadrarse a sus filas.

 

 

En noviembre de 1910, con la noticia del estallido de la revolución maderista, Zapata y otros líderes campesinos creyeron encontrar la oportunidad de lograr, mediante su incorporación a esta lucha, la vía para la resolución de los problemas agrarios en sus comunidades y a su situación de forajidos. El movimiento, encabezado por el general Emiliano Zapata, logró extenderse por Morelos, ocupando las principales poblaciones del estado. Con la renuncia de Porfirio Díaz y la derrota del Ejército Federal, Zapata y los suyos consideraron que pronto encontrarían respuesta a sus peticiones. Sus demandas quedaron plasmadas en el artículo tercero del Plan de San Luis, en el cual se estableció la restitución de las tierras a sus antiguos poseedores, aunque por desgracia no esto no sucedió.

Una serie de desacuerdos y malentendidos entre Francisco I. Madero y Zapata, acrecentados por la intervención del presidente interino Francisco León de la Barra, y algunos miembros del Ejército Federal (como Victoriano Huerta), eliminaron cualquier posibilidad de diálogo. Poco tiempo después, el lider morelense desconoció el gobierno de Madero y llamó a su derrocamiento el 28 de noviembre de 1911, a través del Plan de Ayala. El programa político y social generado tras el alzamiento, convirtió al zapatismo en el movimiento agrarista más importante de la Revolución.

Finalmente, Emiliano Zapata fue asesinado en la Hacienda de Chinameca, Morelos, el 10 de abril de 1919.

 

Para saber más

Ávila Espinoza, Felipe Arturo, “Zapata, Emiliano”, en Javier Torres Parés y Gloria Villegas Moreno (coords.), Diccionario de la Revolución Mexicana, México, UNAM-Comisión Universitaria para los Festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana, 2010, pp. 377-381.

Ávila Espinoza, Felipe Arturo, Pedro Salmerón, Tierra y libertad. Breve historia del zapatismo, México, Crítica, 2008.

Plan de Ayala. En línea, formato PDF, disponible en internet: http://www.ordenjuridico.gob.mx/Constitucion/CH8.pdf