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La Iglesia impulsó la Independencia de México en 1821 para evadir la política de secularización adoptada por las cortes españolas, que pretendía despojar al clero novohispano de sus fueros y privilegios, argumenta la historiadora Cristina Gómez Álvarez en libro El proyecto conservador de la Iglesia para la Independencia, publicado por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y la editorial Grano de Sal. El volumen reproduce un fragmento del libro El alto clero poblano y la revolución de Independencia, 1808-1821 publicado por la autora en 1997 y un ensayo inédito sobre las recientes interpretaciones académicas del proceso revolucionario que dio origen al Estado mexicano.

Para el periodista Humberto Musacchio, quien presentó el libro el pasado 24 de abril en el último día de actividades de la Fiesta del Libro y la Rosa, el texto revela muchos aspectos de nuestra historia que son pocos conocidos, como el protagonismo del obispo poblano Antonio Joaquín Pérez Martínez, a quién comparó con un político priista por sus numerosos cambios de postura. En ese sentido, Gómez Álvarez argumentó que la figura del obispo ofrece una mirada privilegiada para descubrir la política que guio a la Iglesia católica para impulsar la Independencia en 1821, y recordó que la tarea de los historiadores no es calificar a los personajes históricos sino explicar las condiciones que los llevaron a actuar de determinada manera.

La historiografía neoliberal

Para Cristina Gómez Álvarez, que lleva estudiando el proceso de Independencia desde hace treinta años, en los centros de educación superior poco a poco se fue desarrollando una corriente historiográfica que elaboró una interpretación neoliberal de la historia. Ésta excluyó el concepto revolución para caracterizar el proceso histórico de la Independencia y eliminó a los insurgentes como sujetos fundamentales de esa historia. Fue el historiador Luis Fernando Granados (1968-2021), quien bautizó a esta historiografía como “neoliberal”, cuyos seguidores se empeñan en presentar a la causa insurgente sin ideas ni proyecto político, argumentó la historiadora.

En opinión de la también profesora del Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, la historiografía neoliberal niega que en 1810 se haya iniciado una revolución social que luchara por poner fin a la dominación española. Por su parte Musacchio recordó que esta historiografía fue criticada por el siempre lucido José Emilio Pacheco, quien escribió, a propósito de las conmemoraciones bicentenarias:

“… la historia de bronce dejó sus pedestales a la historia de mierda. Hidalgo quedó como un curita masielesco, un ideólogo sin ideas, un verdugo y un jefe militar de pasmosa ineptitud”.

El proyecto conservador de la Iglesia para la Independencia es un libro que nos invita a debatir nuestro pasado, a reflexionar sobre las formas de contar nuestra historia y a no olvidar que existen momentos de ruptura que marcan un antes y un después en la historia de los pueblos.