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Tenochtitlan y Tlatelolco. A 500 años de su caída es una exposición curada por Patricia Ledesma Bouchan, Judith Alva Sánchez y Eduardo Matos Moctezuma que explora las distintas causas que propiciaron la caída del poderío mexica y resalta la resistencia de las ciudades gemelas y sus habitantes hasta su trágico desenlace. Con el afán de “desmitificar” algunos episodios de la conquista, la muestra presenta 255 piezas arqueológicas e históricas provenientes de acervos y colecciones bajo resguardo del INAH: el Museo del Templo Mayor, el Museo Nacional de Antropología, el Museo de Antropología del Estado de México, el Museo Nacional de Historia, la Zona Arqueológica de Tlatelolco, entre otros.

El recorrido arranca con la revisión de las causas “psicológicas”, los presagios y las ambiciones, los ánimos y las motivaciones de los grupos contendientes. Luego se analizan las causas “económicas y políticas”, especialmente en el mundo mesoamericano dominado por los mexicas y su economía de guerra sobre los pueblos sometidos. A continuación, se profundiza en las causas “militares” y se indagan los códigos y las tecnologías de guerra en ambos bandos. En este punto, llama la atención una enorme vitrina que contrasta estas diferencias a través de atavíos y armamentos, así como un vídeo que explica el desarrollo de la guerra entre mayo y agosto de 1521 y que permite comprender las estrategias utilizadas para sitiar Tenochtitlan y Tlatelolco, ciudades que también sucumbieron ante el hambre, la enfermedad y la desesperación.

Otro aspecto que revisa la exposición es el lugar que ocuparon Jerónimo de Aguilar y Malintzin en los procesos de negociación y expansión militar, pues su labor de traducción resultó determinante para alcanzar la victoria. “¿Fue traidora la Malinche?” es una pregunta que se plantea en seguida y tras algunos datos biográficos de este personaje se ofrece una respuesta: “Malinche no fue traidora, pues no era mexica, sino de un pueblo cercano a Coatzacualco, por lo que su actitud era defender a su pueblo de la invasión de Moctezuma”. Sobre la misma mampara se reproducen algunos códices que dan cuenta de su papel como intérprete e intermediaria entre Hernán Cortés y los pueblos originarios.

La siguiente sección despliega los hallazgos arqueológicos realizados en Zultépec-Tecoaque, sitio donde los acolhuas capturaron una caravana procedente de Veracruz repleta de suministros para las tropas invasoras. Estos hallazgos muestran la sorprendente diversidad étnica del ejército cortesiano, conformado no solo por hispanos o indígenas mesoamericanos, sino también por taínos y afrodescendientes. Entre estas piezas destacan los restos óseos de animales domésticos de origen europeo, así como cuatro cráneos que formaron parte del tzompantli de Tecoaque, evidencia de los prisioneros muertos en sacrificio.

Finalmente, la exposición aborda los últimos días de resistencia mexica, misma que culminó con la captura de Cuauhtémoc el 13 de agosto de 1521, fecha que marca la derrota de la Triple Alianza a cargo de las huestes españolas y sus aliados indígenas provenientes de Tlaxcala, Chalco y Huejotzingo. Un audio grabado en náhuatl, maya y castellano remite al momento en que Cuauhtémoc dice a Cortés: “Señor Malinche: toma ese puñal que tienes en el cinto y mátame luego con él”, frase que Bernal Díaz del Castillo recogió en su Historia Verdadera de la Conquista.

A través de un discurso curatorial que se apega a las evidencias históricas y arqueológicas que actualmente se conocen, la exposición logra responder por qué cayeron las ciudades de Tenochtitlan y Tlatelolco. Por razones evidentes, el énfasis está puesto en el ámbito militar, pero se amplían las perspectivas mostrando las dos caras de la moneda, es decir, los puntos de vista de los grupos combatientes. En esta narrativa es notable el protagonismo de las figuras masculinas como Moctezuma, Cortés y Cuauhtémoc, mientras que las mujeres aparecen referidas ocasionalmente y se hace mención de la Malinche para explicar por qué no fue una “traidora”. En este sentido, el relato de la conquista es bastante tradicional y, más allá de la destacada participación de los indígenas en todo el proceso, no queda claro cuáles son las cosas que se pretenden desmitificar.

Vale la pena recorrer la exposición que conmemora los 500 años de la toma de México-Tenochtitlan y que revisa los detalles de este importante acontecimiento histórico. No pierdas la oportunidad de apreciar piezas de gran simbolismo y belleza como las canoas, los remos y los lanzadardos tallados en piedra que evocan el entorno lacustre hoy desaparecido. La muestra estará abierta hasta el 19 de marzo de 2022 y se puede visitar los días martes, miércoles, viernes y sábado, de 10:00 a 15:00 h.