La vacunación antipoliomielítica
abril 25, 2021 La Bola

La vacunación antipoliomielítica en México

Por Alma Tiznado Muñoz

Son muchas las enfermedades que han quedado en el pasado gracias a las vacunas, o al menos eso creemos. Estas enfermedades epidémicas siguen existiendo, listas para volver a escena por movimientos como el antivacunas. La poliomielitis causó graves estragos en el mundo durante el siglo XX, hasta el descubrimiento de la vacuna que la combatía en los 50´s. Desde entonces, y gracias a que las vacunas fueron de libre patente, éstas comenzaron a producirse en México e hicieron posible una campaña de vacunación permanente que logró erradicar la poliomielitis del territorio nacional en 1990. 

La historia de la salud y de la enfermedad es tan antigua como la humanidad misma, por otro lado, la historia del combate de las enfermedades es algo más reciente. Enfermedades que hace cien años causaban graves epidemias y eran motivo de gran preocupación para la sociedad hoy se han vuelto un simple recuerdo gracias a uno de los más grandes avances científicos de la historia de la humanidad: la vacuna.

Desde su descubrimiento, a finales del siglo XVIII por el médico Edward Jenner, este avance científico estuvo en el centro de los reflectores de la comunidad científica. Sin embargo, fue hasta mediados del siglo XIX que Louis Pasteur dio el siguiente paso; Jenner descubre la vacuna, Pasteur descubre la vacunación. Este avance dio comienzo a una incansable búsqueda de vacunas para hacer frente a diferentes enfermedades.

Los esfuerzos internacionales para luchar contra las enfermedades epidémicas tomaron fuerza durante el siglo XX, con los avances científicos de la época como motor y de la mano de las instituciones de salud, la humanidad comenzó a ganarle terreno, por primera vez en la historia, a una de las enfermedades más temidas: la viruela.

Estos avances científicos pusieron al descubierto otras enfermedades que habían pasado casi desapercibidas durante siglos, como era el caso de la poliomielitis, conocida coloquialmente como polio, una enfermedad infecciosa que afecta principalmente a los infantes y que se transmite por la ingesta de agua y de alimentos contaminados con el poliovirus, que se encuentra en las heces. Este virus afecta al sistema nervioso, provoca pérdida del control en los músculos de las extremidades, del diafragma y otros músculos encargados de la respiración. Puede causar parálisis permanente, debilidad muscular, malformaciones de las extremidades, y, en algunos casos, la muerte.

Si bien la mayor parte de los casos de esta enfermedad son asintomáticos y un porcentaje menor es el que desarrolla la llamada polio paralitica, se volvió una causa de preocupación para los padres de familia de varios países que se consideraban avanzados en higiene. La relación entre el alza de la higiene y los brotes epidémicos de poliomielitis se explica con una teoría: en condiciones precarias de higiene, los bebés entraban en contacto con el virus a muy temprana edad cuando aún eran amamantados por sus madres, por lo que contaban con un extra inmunológico que les proveía la leche materna, quedándose como casos asintomáticos, o, en caso de presentar síntomas de polio paralítica, se confundía el padecimiento con otras enfermedades propias de la primera infancia. En lugares con prácticas higiénicas más generalizadas, los niños tenían contacto con el virus a más avanzada edad, por esto, era posible notar que un niño sano súbitamente mostrara parálisis en sus extremidades o dificultad para respirar. Al expandirse las ideas de higiene y los avances médicos de la época, la poliomielitis pudo ser identificada, estudiada y también temida.

La polio causó graves estragos en el mundo durante el siglo XX, siendo Estados Unidos y Canadá dos de los países más afectados. Por esta razón, el gobierno estadounidense creó una fundación para enfrentar la poliomielitis, la National Foundation for Infantile Paralysis (NFIP). Esta institución emprendió una campaña de recaudación de fondos para solventar la búsqueda de una vacuna: March of Dimes. El alcance mediático de esta asociación fue impresionante, famosos de la época le dieron voz en radio y televisión.

Pese a que se tenía conocimiento de la existencia de esta enfermedad desde décadas antes, fue hasta el año de 1925 que se registraron los primeros casos de poliomielitis en México. En el año de 1946 mostró su carácter epidémico, pues afectó a más de 9 mil niños de 0 a 4 años, en su mayoría, en la ciudad de Orizaba, Veracruz, en un brote que duró 10 años. La poliomielitis fue un problema de salud pública desde 1937 hasta 1990, registrando más de 30,000 casos en México durante ese periodo. Las autoridades sanitarias del país implementaron mejores sistemas de vigilancia epidemiológica en 1948, detectaron un promedio anual de 1,100 casos entre dicho año y 1956, cuando comenzaron las campañas de vacunación contra la polio.

Este primer brote epidémico de 1946 fue tomado con mucha seriedad por los médicos mexicanos, quienes refieren que, a pesar de la cercanía con Estados Unidos, en un inicio sólo vieron los brotes de la enfermedad con una “curiosidad de índole científica”, pues consideraron a la enfermedad como exótica, creyendo que no afectaría al país debido a sus condiciones climáticas e incluso hablaban de teorías de una “defensa racial” que mantendría a la población mexicana protegida contra la poliomielitis La enfermedad los tomó por sorpresa, sin embargo, pese al desconocimiento sobre el manejo práctico de la poliomielitis, los médicos centraron su atención en documentar y reportar cada momento de la epidemia, haciendo énfasis en varios aspectos epidemiológicos; querían aprender lo más posible de este brote.

Conocían, a partir del análisis previo de estadísticas epidemiológicas en diferentes países, que en epidemias sucesivas se daba un “aumento considerable del número de enfermos en cada epidemia: Nueva York 1907: 2,500 y 1916: 27,000; Buenos Aires 1912: 92, 1916: 98 y 1936:1,000.” Se temía que, en una epidemia posterior, el número de casos de poliomielitis en Veracruz aumentara exponencialmente y que la epidemia se extendiera a otros estados del país.

El impacto que tuvo este brote en la sociedad de Veracruz fue notable, se inauguró en la ciudad de Orizaba un departamento para la atención y recuperación de los niños poliomielíticos, que fue construido con donativos de organizaciones obreras, industriales y particulares. Además, se hizo una solicitud para la crear una institución semejante a la NFIP, antes mencionada

Fue así como se creó el Comité nacional de Lucha contra la Polio, que organizó simposios sobre poliomielitis, donde médicos nacionales compartían sus teorías sobre cómo enfrentarla. Pese a que en México no había causado epidemias tan grandes y devastadoras como en otros países, los médicos no perdieron tiempo; conocían que se podía enfrentar a las enfermedades y buscaron métodos para lograr proteger a los niños mexicanos antes de que fuera tarde.

Uno de estos intentos fue un tratamiento preventivo llamado “gamma globulina” que consistía en extraer sangre de un donante voluntario, separar esta globulina de las muestras y usarla como un tipo de suero de anticuerpos que era inyectado a los niños para así elevar sus defensas contra la enfermedad y prevenir el contagio de la polio o disminuir la intensidad de sus síntomas. Era aplicada en niños de 6 meses a 5 años, frecuentemente a los hermanos de los niños afectados por la poliomielitis. Este tratamiento puede ser considerado un intento de vacuna, sin embargo, no fue utilizado por mucho tiempo, debido a las dificultades que suponía su elaboración y aplicación, además de la pronta publicación de los descubrimientos de la vacuna antipoliomielítica de Jonas Salk.

El médico Jonas Salk (1914-1995) fue convocado por la NFIP en 1947 para trabajar en la búsqueda de una manera de prevenir la polio, y en el año de 1952, después de uno de los más grandes brotes de polio en Estados Unidos, desarrolló una vacuna inyectable a base de virus inactivados que había resultado exitosa en los experimentos realizados en monos. En 1953 se publicaron los descubrimientos de Salk en la Journal of the American Medical Association, bajo el título «Estudios en sujetos humanos sobre inmunización activa contra la poliomielitis: 1. Informe preliminar de experimentos en progreso» (Studies in Human Subjects on Active Immunization Against Poliomyelitis: 1. A Preliminary Report of Experiments in Progress), donde Salk enumeró las diversas contribuciones que otros investigadores habían aportado a la creación de la vacuna contra la poliomielitis y posteriormente explicó sus propios descubrimientos.

Las primeras pruebas de la vacuna Salk en humanos resultaron exitosas, después de estos resultados la NFIP reclutó voluntarios de todo el país, miles de padres de familia estuvieron de acuerdo en que sus hijos fueran parte de este ensayo de campo, estos niños fueron conocidos como los “pioneros de la polio”.

Niños esperando la vacuna contra la polio, 1954. Imagen disponible en: https://www.newsday.com/opinion/essays/essay-covid-19-vaccine-polio-pioneer-long-island-coronavirus-1.50105716

Durante la rueda de prensa de los resultados de este ensayo de campo, Salk y la NFIP estuvieron en el centro de los reflectores de la comunidad científica y de los medios, la vacuna era “segura, efectiva y potente”. Se cuestionó a Salk sobre la patente de su vacuna, dando lugar a la famosa frase “No hay patente. ¿Podrías patentar el Sol?”

Inmediatamente comenzó la producción y comercialización masiva de la vacuna Salk, sin embargo, el éxito de la vacuna se vio opacado rápidamente, por el llamado “incidente Cutter”. Después de varios reportes de niños que habían sufrido una parálisis en el brazo donde habían sido vacunados se inició una investigación y mostró que “120,000 dosis de vacuna fabricadas por los laboratorios Cutter contenían poliovirus vivo”. La vacuna se retiró del mercado y la vacunación se suspendió en todo Estados Unidos, pero ya se habían administrado 380,000 dosis. Este incidente causó un estimado de “40.000 casos de polio abortiva (casos leves, sin parálisis), 51 casos de forma paralítica y 5 muertes. También se produjo un brote epidémico comunitario con 113 afectados de parálisis en contactos y 5 fallecimientos.” Después del escándalo se analizaron los requerimientos para la producción de la vacuna, buscando que no se repitiera el error. Las medidas tomadas a raíz de este incidente son parte de los reglamentos actuales de los laboratorios que elaboran vacunas de todo tipo, garantizando su calidad, seguridad y eficacia, por muy apresurada que parezca su producción, como en el caso de las diferentes vacunas contra el COVID-19.

Entre 1955 y 1962 se distribuyeron en Estados Unidos 400 millones de dosis vacuna de polio inactivada que provocaron un brusco descenso en la incidencia de la enfermedad. El éxito de la campaña de vacunación fue notable, según datos del Instituto Salk “en los dos años anteriores a la disponibilidad general de la vacuna, el número promedio de casos de poliomielitis en los EE. UU. fue de más de 45,000. Para 1962, ese número había bajado a 910.”

Pese al gran impacto mediático de la vacuna Salk y la NFIP, la vacuna antipoliomielítica que fue distribuida y aplicada en todo el mundo fue creada por el doctor Albert Sabin (1906-1993) quien es conocido por desarrollar una vacuna oral contra el poliovirus después de dedicar toda su carrera a la investigación de la poliomielitis, desde el año de 1931. En 1939 demostró que el virus de la polio es un enterovirus, es decir, que sobrevive en el intestino; al tratarse de una infección del tracto alimentario podía prevenirse con una vacuna oral.

Pese a que sus descubrimientos son anteriores a los de Jonas Salk, su investigación fue interrumpida por la Segunda Guerra Mundial, por lo que no tuvo oportunidad de desarrollar la vacuna oral ni de hacer las pruebas pertinentes para la publicación de sus investigaciones. Al término de la guerra, regresó a Cincinnati, reanudó su investigación y finalmente desarrolló la vacuna oral contra la poliomielitis en 1957, “pionera en colaboración con científicos rusos durante la Guerra Fría”

La vacuna oral de Sabin fue probada fuera de los Estados Unidos en varias latitudes, incluida la ciudad de Toluca, México, desde el año de 1957 hasta el de 1959. Los resultados positivos. Esta vacuna resultó ser más segura que la Salk puesto que contenía una “forma mutante del virus de la polio incapaz de producir la enfermedad […] Este virus avirulento se reproducirá rápidamente en los intestinos, desplazando las formas letales del virus de la polio y brindando protección contra la enfermedad.

Fue la vacuna Sabin la que se utilizó en las campañas mundiales contra la poliomielitis desde estos descubrimientos, puesto que presentaba claras ventajas frente a la vacuna Salk, además de que otorgaba facilidad y rapidez de aplicación. En esta época las jeringas empleadas para inyectar eran reutilizables, hechas de metal y vidrio, y necesitaban esterilizarse después de cada aplicación, por lo tanto, con una vacuna oral, estos materiales se sustituyeron por un simple terrón de azúcar. Por otro lado, es posible que la vacuna Salk haya quedado marcada por el incidente Cutter.

En México, la vacunación antipoliomielítica comenzó desde que se aprobó la vacuna Salk, en 1956. Estos primeros intentos de campañas de vacunación no llegaron a todo el país, aún no se contaba con los medios para llevar a cabo una campaña universal. La vacuna Salk dejó de aplicarse en México en 1961.

En 1960 comenzó a producirse la vacuna oral Sabin en México “bajo la supervisión del propio Sabin” quien visitó el recién creado Instituto Nacional de Virología durante su ensayo de campo, la producción en territorio nacional dio inicio a la lucha decisiva contra la poliomielitis en México, pues facilitó la vacunación masiva en todo el país.

Una niña de 5 años, de nombre Janita  Gosser, aplicándose la vacuna oral Sabin. Imagen disponible en: https://newsinteractive.post-gazette.com/polio/

La vacuna oral Sabin comenzó a aplicarse desde el año de 1962 de manera ininterrumpida hasta que se registró el último caso de poliomielitis en México, en 1990, declarando erradicada del territorio nacional a la enfermedad en 1994. Incluso en la actualidad la vacuna antipoliomielítica Sabin continua vigente dentro del esquema de vacunación nacional.

Erradicar a la poliomielitis de México no fue una tarea sencilla, pese a que tardó solamente poco más de tres décadas, fue resultado de los esfuerzos coordinados por las autoridades sanitarias del país. La campaña de vacunación antipoliomielítica en México inició a cargo de la Secretaría de Salubridad y Asistencia (SSA), fundada en 1943, resultado de una conjunción de dos instituciones de salud que ya existían en el país: el Departamento de Salubridad Pública que ya contaba con una escuela y con institutos de investigación y producción de vacunas, y la Secretaría de Asistencia. La SSA fue la heredera de las consignas de la Revolución Mexicana. Buscaba brindar una cobertura de asistencia médica y social que garantizara la salud del pueblo mexicano y la vacunación había demostrado ser un medio eficiente para lograr este cometido con la erradicación de la viruela en México en 1951.

En 1973, se instauró en México el Programa Nacional de Inmunización, promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cuya intención era vacunar “a todos los niños del mundo contra seis enfermedades prevenibles por vacunación: difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis, sarampión y tuberculosis.” Dentro de esta lógica internacional, respaldada por la excelente producción de vacunas del Instituto Nacional de Virología, México se posicionó como uno de los países latinoamericanos con mejor esquema de vacunación, líder en la producción de vacunas, pues producía todas las que se aplicaban en el territorio nacional, las exportaba a más de una docena de países y que incluso hacía donaciones a países que pasaban por malos momentos.

Cartel promocional para la campaña de vacunación en España. Imagen disponible en: https://vacunasaep.org/profesionales/noticias/polio-parte3-vigilancia-epidemiologica-en-Espana

Para el año de 1980 comenzó el programa “Semanas Nacionales de Vacunación” que buscaba vacunar a la mayor cantidad de niños posible en todos los rincones del país. Este programa fue un golpe contra la poliomielitis, de 1980 a 1985 se registró un promedio anual de alrededor de 250 casos a nivel nacional.

El final de la polio en México comenzó en el año de 1986, con los “Días Nacionales de Vacunación Antipoliomielítica”, este programa consistió en la aplicación de la vacuna Sabin a todos los menores de 5 años, sin importar si habían recibido previamente otras dosis, el mismo día en todo el territorio nacional, “en respuesta al exhorto de la OPS/OMS de erradicar la transmisión autóctona del poliovirus silvestre de la región de las Américas para 1990”.

Cartel de campaña de prevención contra la polio, cerca de 1970. Biblioteca Nacional de Medicina, EUA. Imagen disponible en: https://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/poliomielitis-la-guerra-contra-una-enfermedad-terrible

Para lograr esta titánica tarea se necesitó de la participación del personal médico mexicano y de la sociedad en general. Escuelas, templos, clínicas privadas y edificios de gobierno de todo el país fungieron como centros de vacunación durante estos días. A la par, se tomaron otras medidas para asegurar una cobertura universal de vacunación antipoliomielítica en el país, llegando incluso a vacunar casa por casa y en los municipios más alejados.

Además, en la recta final de la erradicación de la enfermedad, se realizó una vacunación masiva en los estados de la frontera sur del país, y en Guatemala y Belice para aminorar el riesgo de importación de casos de polio por migración “aplicando un total de 353 004 dosis” de vacuna que fue proporcionada por México. Finalmente se registró el último caso de poliomielitis en Tomatlán, Jalisco, en 1990. El país estuvo en estricta vigilancia epidemiológica y en 1994 fue declarado libre de polio, estatus que mantiene hasta el día de hoy, pero que pende de un hilo por la cada vez más baja cobertura de vacunación en el país, que se atribuye principalmente al desabasto.

Esta época dorada de la vacunación en México llegó a su fin en 1999, con la privatización de la unidad de la Secretaría de Salubridad y Asistencia encargada de la producción de vacunas en el país, siguiendo la lógica neoliberal del gobierno. Dicha unidad se convirtió en el Laboratorio de Biológicos y Reactivos de México (Birmex) que actualmente se encarga de la importación y comercialización de vacunas, pero que sólo produce contra tétanos, difteria y poliomielitis. La autosuficiencia terminó. Desde entonces ha bajado drásticamente la cobertura de vacunación, hay estudios que sugieren que, pese a que las estadísticas oficiales dicen que hay una cobertura mayor del 90%, en realidad con dificultad supera el 50% en la cobertura de vacunación infantil, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016 (Ensanut MC 2016) que reportó “coberturas de esquema completo de 51.7 y 53.9% entre los niños y niñas de 12 a 23 y de 24 a 35 meses, respectivamente”.  Esta es una problemática que pone en riesgo la salud de los niños y las niñas del país.

Son muchas las enfermedades que han quedado en el pasado gracias a las vacunas, o eso creemos. Estas enfermedades epidémicas siguen existiendo, listas para volver a escena por movimientos como el antivacunas, el desabasto y la negligencia de las autoridades sanitarias. La poliomielitis se encontraba en vías de declararse erradicada a nivel mundial, lamentablemente la crisis causada por el Covid-19 hizo que se descuidaran las vacunaciones contra diferentes enfermedades prevenibles por vacunación, la OMS y la OPS consideran que esto podría significar un retroceso y que es probable que nuevamente nos volvamos a enfrentar a brotes epidémicos de estas enfermedades. Hoy sabemos lo que es vivir una pandemia, ¿estamos preparados para vivir el regreso de otras?

Para saber más

Álvarez Amézquita, José, Historia de la salubridad y de la asistencia en México, México, Secretaría de Salubridad y Asistencia, 1960.

Guzmán Garduño, Ignacio, Continuidad del programa de vacunación universal. Un reto para el porvenir, México, Consejo Nacional de Vacunación, 1993.

Hernández Ibarra, Ingrid Paola, «Descripción y evaluación de las estrategias nacionales de vacunación y cobertura de vacunación anti-poliomielítica en México en el periodo 1991-2014», tesis de maestría, México, Instituto Nacional de Salud Pública Escuela de Salud Pública de México, 2016.

OMS,  «Poliomielitis. Datos y cifras», 2018.  Texto disponible en: http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/poliomielitis

Secretaria de Salud, Cien años de salud pública en México: Historia en imágenes, España, Secretaría de Salud, 2010.

The Global Polio Eradication Initiative, «Who we are». Texto disponible en:  https://polioeradication.org/who-we-are/

Comenta con tu cuenta de Facebook