Elementos para una futura constitución
abril 28, 2021 La Bola

Elementos para una futura constitución

La lucha por la Independencia iniciada en septiembre de 1810 pronto se vio en la necesidad de poner por escrito las ideas centrales que enarbolaba. Por eso, los insurgentes al tiempo que libraban batallas, se dieron a la tarea de escribir propuestas para poder contar con una Constitución que normara el futuro Estado independiente. Ignacio Rayón, presidente de la Suprema Junta Nacional Americana, escribió en 1812 el primer proyecto de este documento para someterlo a discusión entre los principales jefes insurgentes.

Los Elementos Constitucionales fueron redactados en 38 artículos –que según su autor recogían “los principales fundamentos sobre los que ha de llevarse la grande obra de nuestra felicidad”– y remitidos a José María Morelos para su opinión el 30 de abril de 1812. Morelos y Rayón se habían conocido en 1810 cuando se entrevistaron con Miguel Hidalgo en el camino michoacano de Charo a Indaparapeo. Entonces, el principal líder insurgente designó a Rayón como su secretario y a Morelos lo comisionó para insurreccionar el sur de Nueva España.

El proyecto de Constitución redactado por Rayón declaraba la Independencia y libertad de América respecto a España o cualquier otra nación; la soberanía popular; la religión católica como única a profesar; y como forma de gobierno del futuro Estado proponía la monarquía constitucional, es decir, la división de poderes, donde el rey Fernando VII ostentaría el poder ejecutivo, mientras que el poder legislativo lo ejercería el Supremo Congreso Nacional Americano electo por los ciudadanos.

Morelos respondió a Rayón en noviembre de 1812 que esencialmente su proyecto de Constitución era el mismo que habían conferenciado con Hidalgo cuando se conocieron los tres en 1810, sin embargo, ya no estaba de acuerdo con incluir al rey Fernando VII en la configuración del nuevo estado, pues para ese momento ya era “necesario excluirlo para dar al público la Constitución”.

La respuesta de Morelos significó que la insurgencia abandonara el modelo de monarquía constitucional para dar paso al republicano. Esta última forma de gobierno se caracteriza porque el poder ejecutivo es ejercido por una persona (o un grupo de personas) electas directa o indirectamente por los ciudadanos y no es ejercido por el rey por derecho divino como en las monarquías absolutas o constitucionales. La postura expresada por Morelos en 1812, se concretó formalmente un año después en el Congreso de Chilpancingo, donde fueron leídos los Sentimientos de la Nación y se aprobó redactar una Constitución que, finalmente, se promulgaría en 1814 en la población de Apatzingán.

En síntesis, los Elementos Constitucionales elaborados por Ignacio Rayón tenían la finalidad de dotar al movimiento revolucionario de un estatuto político y jurídico que normara el estado que pretendían construir los insurgentes una vez alcanzada la Independencia. Se trata de un documento que manifiesta las ideas centrales del plan original de la insurgencia: la Independencia respecto a España, la soberanía popular que reside en el rey Fernando VII y la creación de un congreso con representantes de las provincias; postulados que dibujan la monarquía constitucional como forma de gobierno del futuro Estado independiente.

Instalación de la Suprema Junta Nacional Americana (1811), mural pintado en el Palacio Municipal del Ayuntamiento de Zitácuaro, Michoacán.

Para saber más

Gómez Álvarez, Cristina, “El liberalismo en la insurgencia novohispana: de la monarquía constitucional a la república, 1810-1814”, en Secuencia, número 89, mayo agosto de 2014, p. 9-26. Disponible aquí: http://secuencia.mora.edu.mx/index.php/Secuencia/article/view/1224/1166

Guzmán Pérez, Moisés, La Suprema Junta Nacional Americana (1811-1813). Soberanía, representación y gobierno durante la Independencia, Morealia, Cámara de Diputados LX Legislatura, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo-Instituto de Investigaciones Históricas, 2008.

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