La «magia» de Magdalena
diciembre 13, 2020 La Bola

La «magia» de Magdalena ¿Un turismo excluyente?

Por Edith Llamas Camacho y Tania Ariza Calderón

El presente texto analizará la reconstrucción de la figura del jesuita Eusebio Francisco Kino, en el Pueblo Mágico de Magdalena de Kino (Sonora), como parte del proyecto local y estatal para fomentar el turismo. El discurso histórico-religioso colonial de Sonora se ha preocupado por exaltar la labor de cristianización de los misioneros como papel central del patrimonio histórico, colocando a los pueblos indígenas como actores pasivos de la historia y marginándolos en las decisiones y beneficios que pretenden subsanar la desigualdad social.

En la provincia de Sonora y Sinaloa (ubicada al norte de México y sur de Estados Unidos) hacia finales del siglo XVII y principios del XVIII, el misionero jesuita de origen italiano, Eusebio Francisco Kino (1645-1711), fundó varias misiones. En estas comunidades los grupos indígenas eran reunidos por los jesuitas con el objetivo de convertirlos al cristianismo e integrarlos al sistema colonial español. De este modo, la búsqueda de los restos del religioso, entre 1965 y 1966, obedeció a un interés común para el rescate de la memoria histórica de nuestro país y de la Unión Americana.

Esta pesquisa también tenía como propósito promover la canonización del padre Kino ante el Vaticano. El descubrimiento de sus restos en mayo de 1966 (el cual fue noticia en varios periódicos nacionales, entre ellos en El Informador del 4 de julio de ese año) dio como resultado el impulso de diversos programas ­—relacionados con la preservación de la memoria histórica del pasado misional de Magdalena de Kino—, con el propósito de acelerar el proceso de santidad del misionero. Uno de estos proyectos fue lograr el reconocimiento como miembro del programa Pueblos Mágicos.

Nota periodística que daba cuenta del descubrimiento de los supuestos restos mortales de Eusebio Kino. El Informador, 4 de julio de 1966, p. 5ª. Biblioteca Nacional Digital de México

En octubre del 2001, siendo presidente de la república Vicente Fox Quesada (2000-2006), se puso en marcha el programa de Pueblos Mágicos como una alternativa turística que intentaba recrear el patrimonio histórico de pequeñas localidades del país para fomentar la inversión pública y privada, con el propósito de disminuir sus niveles de pobreza. El primer municipio que obtuvo esta distinción fue Huasca de Ocampo, en el estado de Hidalgo, y ofrece al turista la experiencia de visitar los prismas basálticos. Hoy, 19 años después, México cuenta con 132 Pueblos Mágicos, dos de los cuales se hallan en el estado de Sonora: Álamos, nombrado en 2005, y Magdalena de Kino, en 2012. Sin embargo, cabría la pena preguntarnos ¿cómo se construye la magia de un pueblo según las instituciones de turismo?

La Secretaría de Turismo (SECTUR) ha definido al Pueblo Mágico como:

Una localidad que a través del tiempo y ante la modernidad, ha conservado y defendido su herencia histórica, cultural y natural; y la manifiesta en diversas expresiones a través de su patrimonio tangible e intangible. Un Pueblo Mágico es una localidad que tiene atributos únicos, simbólicos, historias auténticas, hechos trascendentes, cotidianidad, que significa una gran oportunidad para el aprovechamiento turístico atendiendo a las motivaciones y necesidades de los viajeros.

Como se puede apreciar, la definición que da la SECTUR retoma el argumento principal de Patrimonio Cultural de la UNESCO, que establece que la protección de ciertos lugares se define a partir de su «valor universal excepcional» desde el punto de vista de la historia, el arte o de la ciencia. Lo «excepcional», en el caso de los Pueblos Mágicos, está relacionado con los «atributos únicos, simbólicos e historias auténticas y hechos trascendentes», razón por la que merecen ser conservados y difundidos.

Logo del Programa Pueblos Mágicos. Secretaría de Turismo, Gobierno de México. Imagen disponible en: https://www.gob.mx/sectur/acciones-y-programas/pueblos-magicos-de-mexico-206647

Logo de Magdalena de Kino. Facebook Oficial del Ayuntamiento de Magdalena. Imagen disponible en: https://www.facebook.com/AyuntamientoMagdalena/

Sin embargo, las características que dan «magia» a Magdalena de Kino, se enfocan a enaltecer la imagen de un solo individuo, dejando de lado otros aspectos de la historia de esta localidad, impregnados de hechos de abuso, violencia y destrucción. Además, ha excluido a otros actores de la imagen que pretende proyectar lo mágico del pueblo, como a las comunidades indígenas, tohono o’odham (pápagos), o’ob (pimas), comca’ac (seris), entre otras.

Por tanto, trataremos de analizar cómo actúa este programa turístico, específicamente en el caso de Magdalena de Kino, ubicado en el estado de Sonora, a 80 km de la frontera con Estados Unidos. Dicho municipio fue la localidad número 52 en obtener su reconocimiento como Pueblo Mágico en el año 2012, principalmente gracias a sus sitios religiosos: el Templo de Magdalena (1832), el Mausoleo de Eusebio Kino (1967) y la Capilla de San Francisco (2013). Estos tres edificios comparten el mismo atractivo, esto es, la imagen del jesuita en el centro del discurso histórico-turístico, además de la escultura del santo San Francisco.

El templo de Magdalena al fondo y el mauseleo de Kino al frente. Fotografía de: Manuel Cerón. Imagen disponible en: https://www.mexicodesconocido.com.mx/magdalena-kino-sonora-pueblos-magicos-mexico.html

La «magia» del «pueblo»

Para comenzar nos gustaría analizar dos categorías clave para el programa: «magia» y «pueblo». De acuerdo con las aportaciones de María del Carmen Valverde y Jesús Enciso González en su texto «La magia de los pueblos: ¿atributo o designación? Turismo cultural en México», la magia se construye con el «misticismo» que los monumentos históricos y los paisajes crean para el turista. Por lo tanto, el turista es visto como un consumidor de «magias» construidas a través de la historia de los «pueblos». Sorprende también, el uso semántico de «pueblo», que se asocia a pintorescas localidades que ofrecen al turista una experiencia única, en combinación de sus atractivos naturales y materiales.

Magdalena de Kino, como parte integral del programa de Pueblos Mágicos, ofrece al visitante tanto atractivos naturales, como civiles y religiosos. Entre los primeros se encuentran el río Magdalena, cuya afluente proviene de Imuris y se une al río de la Asunción para recorrer el estado de Sonora y desembocar en el golfo de la California. El río Magdalena hizo posible el establecimiento de la misión de Santa María Magdalena de Buquivaba, o Uquivaba, fundada en 1687 por el padre Eusebio Kino, cuya región era habitada por poblaciones de pimas altos, tohono o’odham y comca’ac.

Otro de sus atractivos naturales es el Cerro o Peñasco de la Virgen, ubicado entre las poblaciones de Magdalena y Santa Ana, llamado así porque tiene una imagen de la virgen de Guadalupe (recientemente pintada) que se cree es muy milagrosa. La importancia de este lugar, más allá de dicha pintura, es la elevación de la roca principal, la cual es escalada por senderistas. Según las investigaciones del arqueólogo norteamericano George E. Fay en este lugar se localizaron vestigios de la cultura prehispánica de Trincheras, que se desarrolló entre Magdalena y Santa Ana hasta el valle del Altar. Desafortunadamente, en nuestros días el Pueblo Mágico sólo promueve este lugar como un espacio de culto a la virgen, con lo cual se borra de la memoria la relación que los pueblos indígenas establecieron con este espacio ritual.

Lo mismo ocurrió con el nombre de la población, que tenía una denominación en lengua tohono o’odham; después de la llegada de los españoles y al adaptarlo al castellano, quedó expresado como Buquivaba o Uquivaba, como lo sugiere Ronald Geronimo. Este investigador, de procedencia tohono o’odham, propone que el apelativo original probablemente se relacionaba con: Ugk wa:w, «roca alta» o «acantilado», haciendo referencia al  cerro. De cualquier manera, el pueblo de Magdalena conservó en su nombre «Buquivaba» o «Uquivaba» una cierta memoria sonora de su raíz indígena, que fue borrada por completo y sustituida en 1966 después del hallazgo de los restos del jesuita Eusebio Kino, a quien era prioritario recordar. En consecuencia, tanto la virgen recién pintada en la roca como el nombre «Magdalena de Kino», de una u otra forma han contribuido a silenciar el pasado indígena.

En el segundo grupo de atractivos, los civiles, encontramos el Colegio Coronel Fenochio y la Casa del Ministro Carlos Plank. Existe poca información sobre estos lugares, pues sólo se sabe que en el primero fue firmada la Constitución del Estado de Sonora en 1917, mientras que Carlos Plank fue un militar que participó en el ejército constitucionalista y, posteriormente, firmó el Plan de Agua Prieta (1920), que desconocía el gobierno de Venustiano Carranza. Probablemente, la falta de información en las páginas de turismo sobre dichos sitios se deba a dos razones: primera, a la escasez de fuentes históricas que recreen su pasado; segunda, a que fueron lugares que sólo se propusieron para lograr que la localidad obtuviera el reconocimiento de Pueblo Mágico de acuerdo con los lineamientos establecidos por la SECTUR. Ahora bien, resulta notoria la poca importancia que hay de estos atractivos, lo que seguramente fue una estrategia gubernamental-turística que se adoptó para no opacar la imagen de Kino en su proceso de canonización y así resaltar los atractivos religiosos.

En el mismo grupo de atractivos civiles se encuentra el actual Palacio del Ayuntamiento, construido entre 1919 y 1922 por judíos sefarditas. La finalidad de este edificio era albergar al congreso del estado, lo que nunca se logró, mientras que hoy en día es sede del gobierno municipal. En este inmueble, además de su arquitectura, sobresalen las obras artísticas que resaltan la figura de Kino. Por un lado, se encuentra el mural La cosmovisión Kiniana del artista Miguel Grijalba, inaugurado por el tricentenario de la muerte de Kino en 2011. En esta pintura el artista retrató un Kino cósmico, así como sus actividades y experiencias misionales. Por el otro, se halla el vitral Hombre a caballo —obra de Hugo Cesaretti Petinari del año 1980— en cuya escena el padre Kino observa el valle de Magdalena, mientras que también puede verse la imagen en miniatura de la cripta donde reposan sus restos. A pesar de ser un espacio civil, es decir, donde se concentran los poderes locales, el mural y el vitral le conceden una fuerte carga religiosa.

Mural “Cosmovisión Kiniana” y vitral “Hombre a Caballo” en las escalinatas del Palacio del Ayuntamiento de Magdalena. Fotografía de: Víctor Ortiz. Imagen disponible en: https://www.facebook.com/223574861387816/photos/a.223593021386000/252089561869679

Quienes aprecien el mural y el vitral experimentarán una especie de «misticismo» al observar el juego de luces y sombras de estas obras. Mientras que el mural tiene colores más oscuros y cuentan una historia, el vitral pareciera que quiere reflejar el «camino de luz y esperanza» que logró llevar el padre Kino a las poblaciones indígenas del valle de Magdalena mediante la enseñanza de la «verdadera religión».

Por último, tenemos los atractivos religiosos que se ofertan al visitante. En este grupo se encuentran el Templo de Magdalena, que data de 1832 y que fue remozado en 1950, el Mausoleo de Kino que alberga los supuestos restos del padre jesuita hallados en 1966, y la capilla de San Francisco, inaugurada en marzo del 2013, en donde se venera la imagen del santo patrono de Magdalena de Kino, San Francisco. Estos tres edificios, que se encuentran en la Plaza Monumental Kino, acaparan la atención de los programas turísticos dirigidos, no sólo a los viajeros, sino también a los feligreses.

En la Plaza Monumental también se llevan a cabo el Festival de Kino —un evento cultural realizado durante el mes de mayo para recordar la memoria histórica y misional del jesuita— y las celebraciones en honor al santo patrono San Francisco, el 4 de octubre. Ambos eventos son los más importantes, no sólo para los habitantes de Magdalena de Kino, sino para todo el estado de Sonora y Arizona, en los Estados Unidos. De igual manera, significan una derrama económica importante para los comerciantes, quienes se ven beneficiados por la gran cantidad de visitantes que llegan a la localidad en estos meses. Uno y otro duran aproximadamente una semana, tiempo en el cual se realizan diversas actividades culturales —charlas, talleres, exposiciones, por mencionar algunas— y, en el caso de la fiesta patronal, también las hay religiosas como las procesiones.

Banner del Festival de Kino del año 2018. Instituto sonorense de cultura. Imagen disponible en: http://isc.gob.mx/devel/festival-kino-2018/

El Festival de Kino se realiza desde mayo de 1967, coincidiendo en la semana del 19, día en que fueron descubiertos los restos del padre. Comenzó siendo un espectáculo local, pero a partir de 1998 se han ido integrando otras localidades como subsedes del evento tras recibir el apoyo del Gobierno del Estado de Sonora mediante el Instituto Sonorense de Cultura. Entre dichas localidades se encuentran los municipios sonorenses de Altar, Tubutama, Caborca, Sonoyta, Imuris y Pitiquito, e incluso San Xavier del Bac y Tumacacori, pertenecientes al estado de Arizona (E.E.U.U). Todas ellas comparten la característica de haber sido fundadas por el religioso, por lo cual este evento tiene por objetivo «recordar el origen misional de la región y rememorar la figura de Kino».

Por otro lado, la fiesta a San Francisco se lleva a cabo en la semana del 4 de octubre, día marcado en el calendario como dedicado al santo. En esta fecha llegan no sólo los peregrinos de diversos puntos del estado de Sonora, de la reserva Tohono O’odham de San Xavier del Bac, Arizona y de otros puntos de México, sino también miles de turistas para formar parte de la festividad.

Banner de las fiestas de octubre de 2019 en honor a San Francisco. Imagen disponible en: https://explore-sonora.com/magdalena-de-kino-sonora/fiestas-de-octubre-en-magdalena/

Existe la creencia de que Eusebio Kino cargaba con la imagen de San Francisco rumbo a la misión de San Xavier del Bac cuando murió en Santa María Magdalena en 1711, por lo que dicho santo tuvo que quedarse en este pueblo. Sin embargo, la escultura que se encuentra en esta localidad no es la misma que la del siglo XVIII, sino que se mandó a hacer en Puebla en 1940 debido a que la anterior fue incinerada en los hornos de la Cervecería Sonora durante las campañas iconoclastas de 1934 encabezadas por el entonces gobernador de estado Rodolfo Elías Calles. A pesar de ello, se establece una continuidad entre el santo que supuestamente traía Kino y el del día de hoy.

Como hemos observado, los destinos turísticos que promueve el Pueblo Mágico en su mayoría se relacionan de alguna manera con Eusebio Kino, quien fuera el hombre que llevó la «fe verdadera» y la «civilización» a los pueblos indígenas que poblaban los territorios del norte de Sonora y sur de los Estados Unidos. Si el programa difunde tanto la figura del misionero y deja de lado, en gran medida, la presencia de los pueblos indígenas que aún hoy en día habitan los territorios es debido al proceso de canonización iniciado tras el hallazgo de sus restos mortales en 1966. En ese sentido, ha sido necesario llevar a cabo diferentes actividades que promuevan sus acciones y rescaten su memoria, con el objetivo de agilizar el proceso de santificación.

Rumbo a la colonización

Tras el descubrimiento en 1907 de la obra «Favores Celestiales de Jesús y María…», escrita por Eusebio Kino en el siglo XVIII, Herbert Eugene Bolton publicó en 1936 el libro Rim of Christendom, en el cual realizó una minuciosa biografía del padre a partir de su labor misional en el norte novohispano. Fue tal el impacto que ocasionó este trabajo que motivó a jesuitas como Charles W. Polzer y Ernest J. Burrus a continuar con las investigaciones no sólo sobre Kino, sino en general de las actividades de la Compañía de Jesús en las misiones ubicadas al norte de los actuales territorios de México y sur de Estados Unidos.

Mapa de las misiones jesuitas hacia 1699. Imagen tomada de Sergio Ortega e Ignacio del Río (coords.), Tres siglos de historia sonorense, México, Instituto de Investigaciones Históricas-UNAM, 1993, p. 61. Disponible en: http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/tres_siglos/290a_04_03_Capitulo2.pdf

Además de ello, Bolton sembró la inquietud para encontrar los restos del misionero que, de acuerdo con diversas crónicas, falleció en el pueblo de Magdalena de Buquivaba y fue sepultado en la capilla de San Francisco Javier. A partir de ese momento, los gobiernos de Sonora y Arizona emprendieron la búsqueda de las huellas del padre; asimismo, los obispos de ambas naciones, apoyados por sus gobiernos, tratarían de canonizarlo como una manera de reconocer su «ardua labor evangelizadora» entre los habitantes de aquellos territorios. En ese sentido, los grupos indígenas continuaron siendo vistos como receptores pasivos de la cristiandad.

En agosto de 1965, por órdenes expresas del presidente Gustavo Díaz Ordaz, se iniciaron los trabajos arqueológicos para encontrar la capilla de San Francisco Javier, lugar donde fue enterrado el padre Eusebio Kino un 15 de mayo de 1711.  De acuerdo con los datos del Instituto Sonorense de Cultura, la capilla fue destruida por un sismo en 1887. Las excavaciones para hallarla se realizaron entre el Templo de Magdalena y el primer Palacio del Ayuntamiento.

La excavación estuvo a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en cooperación con la Universidad de Arizona. Algunos de los investigadores que participaron fueron Wigberto Jiménez Moreno, Jorge Olvera y Arturo Romano. Tras meses de trabajo, en mayo de 1966 fueron encontrados, supuestamente, los huesos que pertenecieron en vida al jesuita. Así lo retrató el periódico El Nacional:

Localizaron Investigadores del INAH los Restos del Padre Kino

El Instituto Nacional de Antropología e Historia, dependiente de la secretaría de Educación Pública, después de una serie de investigaciones que realizó con la ayuda del Gobierno del Estado de Sonora, de la Universidad de Arizona, Estados Unidos, y del Departamento de Turismo, logró localizar el lugar donde descansan los restos del insigne misionero e historiador Eusebio Francisco Kino. […] La tumba pudo encontrarse gracias a múltiples investigaciones de agosto del año pasado, en terrenos de la bibliografía, la arquitectónica y la antropofísica, que culminaron hasta dar con el sitio donde el padre Campos, también misionero jesuita sepultó el cadáver del ilustre padre Kino.

Excavaciones realizadas para encontrar la osamenta de Eusebio Kino. Fotografía recuperada y cortesía de: Diana Núñez. Disponible en: https://www.facebook.com/122590734814017/posts/857568517982898/

La antropóloga física Patricia Olga Hernández Espinoza, quien analizó el esqueleto que se atribuye a Eusebio Kino, mencionó que no era posible asegurar que se tratara de este jesuita, ya que los restos podrían pertenecer a cualquier misionero europeo. La cruz de hierro que se encontró en el enterramiento era un objeto de uso común entre los religiosos de la Compañía de Jesús y no sólo del fundador de la misión. A pesar de ello, Hernández Espinoza sostuvo que era importante para el pueblo de Magdalena asociar esos vestigios con Kino, ya que forma parte de su identidad histórica y cultural.

Ahora bien, luego del hallazgo de los restos asociados al jesuita, el gobierno municipal de Magdalena y del estado de Sonora, así como miembros de la Iglesia católica de México, Estados Unidos e Italia, comenzaron una serie de programas y proyectos. Esto con el objetivo de rescatar la memoria histórica del padre Kino no sólo en la localidad, sino también en los lugares que fueron misiones fundadas por él durante los siglos XVII y XVIII, las cuales se ubican actualmente en diversos puntos del territorio sonorense y de Arizona.


Excavaciones donde se observa la osamenta de Eusebio Kino. Fotografía recuperada y cortesía de: Diana Núñez. Disponible en: https://www.facebook.com/122590734814017/posts/857568517982898/

Así pues, el 9 de junio de 1966 el Secretario de Educación Pública, Agustín Yáñez, anunció en un acto público el cambio de nombre de la localidad que a partir de entonces sería conocida como «Magdalena de Kino». Posteriormente, dicho secretario se reunió con el director del INAH, Eusebio Dávalos Hurtado y con el gobernador del estado de Sonora, Luis Encinas, para iniciar la edificación de una cripta que albergaría los restos de Kino. Del mismo modo, buscaron modificar el espacio —donde se encuentra el Templo de Magdalena y donde se ubicaría el Mausoleo dedicado al padre— para la construcción de una plaza monumental, en la que se pudieran congregar las personas para ver los restos del padre Kino y donde pudiera llevarse a cabo la celebración patronal del 4 de octubre.

Nota periodística que da cuenta del cambio de nombre de la localidad, que pasó a ser Magdalena de Kino. El Informador, 16 de junio de 1966. Biblioteca Nacional Digital de México

Ambos proyectos se inauguraron en 1967, año en el cual comenzó a celebrarse el Festival de Kino y se inició el proceso diocesano para la canonización del padre, encabezado por el arzobispo de Sonora, Carlos Quintero Arce. La fecha no fue casual ya que se cumplían 300 años de la entrada del misionero al territorio sonorense. Sin embargo, las autoridades civiles y eclesiásticas de la región consideraron que tales proyectos no eran suficientes para conseguir la canonización de Kino en 2011, cuando se cumplía el tricentenario de su muerte.

Por consiguiente, durante la década de 1980, surgió la idea de habilitar las misiones fundadas por Kino con la intención de que fueran un atractivo turístico del estado de Sonora y parte de los Estados Unidos. A la postre, este proyecto se materializó con el programa de turismo Ruta de las misiones. De igual manera, en dicha década el historiador Gabriel Padilla recibió del general de la Compañía en Roma, Jesús Peter Hans Kolvenbach, la misión de recolectar y analizar documentos del jesuita con el propósito de reconstruir la Positio histórica, es decir, el corpus documental que permitiría declararlo Venerable.

Pese a los esfuerzos de las autoridades civiles y eclesiásticas de acelerar el proceso de canonización, no se logró la declaración en el año 2011, sí se logró el nombramiento de Magdalena de Kino como Pueblo Mágico al año siguiente. Finalmente, en medio del contexto actual de contingencia sanitaria provocada por el SARS-CoV-2, el 9 de agosto de 2020 el Papa Francisco nombró a Eusebio Kino como Venerable Siervo de Dios, es decir, avanzó un paso en el proceso de canonización. Al día siguiente, la gobernadora del estado de Sonora, Claudia Pavlovich Arellano, informó que se tiene contemplado en los próximos meses emitir una declaratoria para nombrar la Ruta de las Misiones como Patrimonio Cultural Estatal, con la finalidad de que en un futuro reciba la distinción de Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Conclusiones: Kino ¿único actor?

Como hemos podido observar, la preservación del patrimonio y memoria histórica del Pueblo Mágico de Magdalena de Kino se ha forjado, a través de los años, a partir de la figura y acciones del padre Eusebio Kino, dejando de lado otros actores de su historia local y regional, entre ellos los diversos grupos indígenas que habitan el territorio sonorense. Esto se puede comprobar al revisar los diferentes portales turísticos que hacen promoción de la localidad como SECTUR, México Desconocido y Visit Mexico, por mencionar algunos.

Resulta evidente cómo, tanto en la narrativa de las instituciones turísticas de gobierno como de empresas privadas, los atractivos turísticos de Magdalena de Kino que se ofertan al visitante se centran directa o indirectamente en la exaltación de la imagen del misionero. Por otro lado, es notoria la carencia de información, en los portales de turismo, de los otros atractivos a pesar de que estos lugares han sido emblemáticos a lo largo de su historia y forman parte de la memoria local, como es el caso del Colegio Fenochio y la Casa del Ministro.

Además de la falta de información, quienes han sido mayormente silenciados a lo largo de la historia y la construcción del Pueblo Mágico han sido las poblaciones indígenas que habitaron en el territorio antes de la llegada de los españoles, tales como pimas, tohono o’odham, comca’ac, entre otros.

Los tohono O’odham (pápagos) son uno de los pueblos originarios que han quedado marginados en el discurso que resalta únicamente la labor evangelizadora del padre Kino. Imagen tomada de: https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/sociedad/los-tohono-oodham-luchan-por-conservar-su-propia-cultura-312495.html

Todos estos grupos han habitado la zona conocida como el desierto de Sonora y Sinaloa desde antes de la llegada de los españoles, organizándose en pequeños grupos que se movían en el espacio geográfico de acuerdo con las diferentes estaciones del año. Tanto el desierto como las montañas y ríos han formado parte de su espacio ritual. A lo largo de la historia se han visto afectados y modificados sus movimientos migratorios por las múltiples decisiones políticas que incluyen a las misiones jesuitas del periodo colonial y las diversas delimitaciones fronterizas ocurridas desde el siglo XIX entre México y Estados Unidos. En la actualidad, estos grupos indígenas piden que se les respeten y reconozcan sus derechos como miembros de diversas comunidades, que tiene una lengua, costumbres y tradiciones propios. Además, demandan se les respeten sus tierras comunitarias y no sean objeto de despojos, de igual manera quieren ser beneficiarios de los diversos programas oficiales.

Si bien, en los últimos años las instituciones gubernamentales, culturales y turísticas de Sonora y Arizona han buscado incorporar activamente a los tohono o’odham en las actividades del Festival de Kino y otros eventos culturales, se les han incluido sólo como actores decorativos y pasivos, que dotan de «folklor» al «pueblo» y que no merecen ningún beneficio de la oferta turística. Lo anterior queda más claro porque el gasto que efectúa dicho programa se ha destinado a mejorar la apariencia e infraestructura de la ciudad, así como los servicios que ofrece al visitante (salud y hospedaje), excluyendo a buena parte de la población. Estos mismos aspectos se han observado en otros pueblos mágicos como lo han estudiado María del Carmen Valverde y Jesús Enciso González.

Es así como, a partir del caso de Magdalena de Kino, podemos observar cómo es que el programa de Pueblos Mágicos sólo beneficia a una parte de la población y deja fuera a todos aquellos actores que se encuentran en la periferia. Pero además de ello, el «pueblo» rescata aquello que sea digno de rememorar y que sea consumible para el turista, invisibilizando lo que no contribuya a crear la “magia” del lugar.

Las historias que se rescatan en cada una de las poblaciones parten de un discurso colonial, misional y «civilizador» donde los españoles, criollos y en ocasiones los mestizos son los actores principales. Mientras que los grupos indígenas, mulatos, africanos y afrodescendientes, por mencionar algunos, son los receptores pasivos o que en el peor de los casos no figuran en la toma de decisiones. Sin duda, es importante y urgente rescatar la memoria histórica de cada uno de los actores que participaron en la conformación de las localidades que integran el programa y que, además, todos estos grupos que actualmente habitan en esos territorios se vean beneficiaos de los apoyos gubernamentales y de las actividades culturales que se llevan a cabo.

Por lo anterior, valdría la pena preguntarnos: ¿mejorará la situación de las comunidades indígenas sonorenses una vez que se declare la Ruta de las misiones como Patrimonio Cultural Estatal?, ¿qué papel tendrán estas comunidades en la historia una vez que se declare santo a Eusebio Kino? Sin duda será interesante conocer el futuro de ambos procesos, que han corrido paralelamente desde 1966.

Para saber más

«Cosmovisión Kiniana», Fundación Kino, http://fundacionkino.blogspot.com/p/video-cosmovision-kineana.html (consulta: 19 de octubre 2020).

Hernández Espinoza, Patricia Olga, «El proceso de identificación en el caso material óseo histórico: reflexiones para la antropología forense», Anales de Antropología, IIA- UNAM, Ciudad de México, núm. 56, 2016, pp. 266-287.

Nolasco Armas, Margarita, «Los pápagos habitantes del desierto», Anales del Museo Nacional de México, núm. 17, 1965, pp. 375-448.

Valverde Valverde, María del Carmen y Enciso González, Jesús, «La magia de los pueblos: ¿atributo o designación? Turismo cultural en México», Academia XII, UNAM, D.F., núm.7, agosto 2013- enero 2014, pp. 11-25.

Zárate Valdez, José Luis, «Grupos étnicos de Sonora: territorios y condiciones actuales de vida y rezago», Región y sociedad, Colegio de Sonora, Sonora, núm. 65, 2016, pp. 5-44.

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