El éxodo documental mexicano
diciembre 8, 2020 La Bola

El éxodo documental mexicano en el siglo XXI: Morton Subastas y Swann Galleries

Por Teresa Rojas Rabiela y Javier Eduardo Ramírez López

 

En los últimos meses, los medios de comunicación han dado noticia de que en la casa de subastas Morton se había anunciado la venta de manuscritos pertenecientes a una biblioteca particular, conocida como «colección y biblioteca Backal». Entre los documentos se ubicaban algunos del periodo novohispano y de la época de la Independencia que habían sido sustraídos de sus repositorios originales. En el presente artículo, Teresa Rojas y Javier Ramírez dan noticia de las características de algunos de los lotes denunciados, de dónde provenían y las acciones que siguieron a los hallazgos. También hablan acerca de otros tres documentos que salieron del país en plena pandemia del COVID19 para ser subastados en la casa neoyorquina Swann Galleries.

El pasado mes de julio de 2020 llamó la atención de varios medios de comunicación la noticia de que la casa Morton Subastas había anunciado la venta de varios lotes de manuscritos procedentes de la «colección y biblioteca Backal», perteneciente a una familia de distinguidos bibliófilos. Es así como las siguientes líneas tienen como objetivo dar a conocer las características de cuatro lotes, su procedencia original y las acciones que siguieron al hallazgo, como las denuncias públicas –efectuadas por instituciones y personas– que dieron cuenta de lo valiosos que eran esos manuscritos novohispanos y de la época de la Independencia, así como de su sustracción de sus repositorios originales, ubicados en las ciudades de México y de Puebla, y que se encontraban en la biblioteca particular del señor Isaac Backal, quien los intentaba vender en la citada casa.

La información y las imágenes que aquí se incluyen sobre los distintos lotes proceden de catálogos, existentes en versión impresa y digital, que la casa Morton Subastas publica y que contiene las fechas en las que se venden los objetos. En este caso se trata del catálogo para la venta pública del 21 de julio del 2020 de la «colección y biblioteca Backal», el cual estuvo disponible en su sitio web desde el 29 de junio. El resto de los datos que consignamos proceden de nuestras propias indagaciones.

Empecemos con el lote 34, integrado por un conjunto de 14 manuscritos de los siglos XVIII y XIX, que fueron sustraídos del archivo del Sagrario Metropolitano de la Ciudad de México en fecha posterior a la década de 1960 (véase Imagen 1) y cuya noticia apareció en Excélsior el 13 de julio del 2020. Se sabe que su sustracción se llevó a cabo luego de dicha década porque estos documentos fueron microfilmados durante esos años por la Iglesia de los Santos de los Últimos Días (Iglesia Mormona), como muchos otros documentos mexicanos de archivos parroquiales, catedralicios y municipales. Estos padrones o censos forman parte de la colección respectiva que está custodiada por el Sagrario Metropolitano y es una de las más grandes del país, compuesta actualmente por 118 volúmenes, que cubren el periodo de 1671 a 1825. Estos padrones son registros de los grupos domésticos que vivían en la ciudad de México y es una fuente básica para los estudios de la historia urbana, demográfica, de la vida cotidiana y de las familias de la capital novohispana.

Imagen 1. Padrón del Sagrario Metropolitano. La primera imagen corresponde al catálogo de la “Colección y biblioteca Backal”, mientras que la segunda pertenece a los microfilmes de la Iglesia Mormona. Imágenes disponibles en: https://www.mortonsubastas.com/micrositios/wp-subastando/2020/07/03/424/ y https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:939Z-R8GG-Q?i=292&wc=3P6R-GP8%3A122580201%2C131791601&cc=1615259

Sigamos con el lote 78 de Morton Subastas, en el cual se ofrecía a la venta una misiva de José María Morelos a Ignacio López Rayón, que según la indagación realizada por quienes suscriben, ésta y otras 46 cartas del insurgente fueron legadas por el historiador y político José María Lafragua (1813-1875) al estado de Puebla. Estas cartas se conocen porque Genaro García publicó en 1907 una transcripción paleográfica en su colección Documentos Inéditos o muy Raros para la Historia de México.

En 2010, con motivo del bicentenario de la Independencia de México, la doctora Alicia Tecuanhuey publicó de manera facsimilar 30 de dichas cartas, señalando que lamentablemente se habían «perdido» otras 17. Este indicio nos permite afirmar que en algún momento del siglo XX, la valiosa carta del lote 78 y las otras 16 faltantes fueron robadas del conjunto de misivas de Morelos de la Colección Lafragua, que pertenece a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Otra pista sobre la posible fecha de sustracción de las cartas faltantes es que el catálogo digital de 1990 de dicha Biblioteca, no registra 47 sino sólo 30 cartas.

Además, hay dos elementos que permiten relacionar la carta del lote 78 con la colección original: el primero, la coincidencia del texto de la carta 43 publicada por Genaro García, con el texto de la carta del lote 78; el segundo, la numeración de las cartas restantes, pues si se observa cuidadosamente, se aprecia que la letra es del mismo escribano (véase Imagen 2). Fueron estas pruebas las que comunicamos a la doctora Rosalva Loreto López, directora y responsable legal de Patrimonio Histórico Universitario de la BUAP, con objeto de que solicitara a Morton Subastas la devolución de la carta de Morelos al acervo poblano. Sobre ello, Excélsior publicó una nota el 16 de septiembre del 2020.

Imagen 2. Cartas de José María Morelos. A la izquierda, se observa la misiva que corresponde al catálogo de la «colección y biblioteca Backal», mientras que a la derecha se reproduce el facsímil publicado por Alicia Tecuanhuey en 2010. Imágenes disponibles en: http://www.bidilafragua.buap.mx/libros-digitales/items/show/69 y https://auction.mortonsubastas.com/sp/asp/fullCatalogue.asp?salelot=978+++++++78+&refno=++491910&saletype=

Pero la oferta de valiosos manuscritos mexicanos no paró ahí, pues también se ofrecía el lote 144, titulado «Descripción geográfica, física, de historia natural y antigüedades de algunas misiones de la Nueva España en 1777». Como en los dos casos anteriores, su origen también pudo ser determinado y con ello se demostró su sustracción del acervo original que lo resguardaba. Este caso se conoce porque el maestro Alberto Partida Gómez, jefe del Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de México –en custodia por la UNAM–, informó que dicha obra pertenecía a la colección de manuscritos de esta dependencia. Ello se sabe porque la «Descripción geográfica, física…» formaba parte del legado de Lafragua y tenía la misma encuadernación que el resto de la colección. Aunado a esto, en 1994 los «Amigos del Museo de San Miguel de Allende» en Guanajuato, habían publicado la transcripción e ilustraciones de dicho manuscrito, mismo que consultaron en la Biblioteca Nacional (véase la Imagen 3).

Imagen 3: «Descripción geográfica, física, de historia natural y antigüedades de algunas misiones de la Nueva España en 1777». Imágenes tomadas del catálogo impreso de la «colección y biblioteca Backal»

Vayamos ahora con lo ocurrido a raíz de la denuncia pública que hizo uno de los autores de este texto en sus redes sociales sobre la subasta del lote 34, misma que se dio a conocer posteriormente en una nota del periódico Excélsior el 13 de julio del 2020. Se sabe por una nota del 20 de julio de 2020 de Aristegui Noticias que el 7 de julio del mismo año, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), como entidad responsable de la conservación del patrimonio histórico, presentó una denuncia en la Fiscalía General de la República, por la venta de «monumentos históricos» en dicha subasta. Esta categoría se les otorga conforme a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos a los documentos elaborados durante el periodo novohispano por las instituciones de gobierno civil y eclesiástico. Como resultado de la denuncia, la Fiscalía incautó los manuscritos del lote 34 y otro más, el lote 148, compuestos por piezas de la «colección y biblioteca Backal», sin que sea posible conocer hasta ahora cuál fue su destino, aunque sí se sabe que entre dichas piezas se encuentran los 14 padrones del Sagrario Metropolitano (es decir, el citado lote 34) y «La gruesa de diezmos de la Catedral Metropolitana», correspondiente a otro lote, el 147. Este último se menciona aquí por el reconocimiento que hizo el INAH a su gran valor para el estudio de la historia económica del país.

Es de destacar que todo indica que los padrones del Sagrario Metropolitano y «La gruesa de diezmos…», tras ser incautados por la Fiscalía a causa de la denuncia del INAH, no han regresado a los estantes de su archivo de origen.  Esto a pesar de que el 4 de agosto de 2020 la Academia Mexicana de la Historia se manifestó para que las autoridades civiles intervinieran y que los manuscritos retornaran al Archivo del Sagrario Metropolitano como lo notificó Proceso el 7 de agosto de 2020.

Por su parte, el manuscrito de la Biblioteca Nacional de México (lote 144) y la carta de Morelos de la Biblioteca Lafragua (lote 78), fueron ya reintegrados a sus acervos de origen. El primero gracias a la «diplomática negociación» entre Luis López Morton (en representación de Isaac Backal) y el doctor Pablo Mora Pérez-Tejada, director de la Biblioteca Nacional de México; el segundo de forma similar, entre Luis López Morton (en representación de Isaac Backal) y la doctora Rosalva Loreto López, antes citada.

Estas cuatro historias nos muestran, tal como lo han señalado algunos historiadores a propósito de estos casos y otros semejantes, la comercialización que se hace del patrimonio mexicano en casas de subastas tanto mexicanas como extranjeras. Sin embargo, esto es una mínima parte del mercado, pues si bien mensualmente las casas de subastas publican sus catálogos para «transparentar» la venta, en ellos se mantienen el anonimato del comprador y del vendedor, propiciando la venta de manuscritos y libros de dudosa procedencia. Sólo en casos excepcionales, Morton Subastas hace público el nombre del dueño de la colección, quizá con el fin de que este dato le permita aumentar el precio de venta.

Lo anterior es sólo una de las varias facetas del problema de la sustracción y tráfico ilegal de los manuscritos y libros históricos mexicanos, pero quizá no se compara con el tráfico que cobijan las librerías «de viejo» y con el que algunos libreros y hasta profesionales inescrupulosos hacen «sobre pedido» o «robo por encargo», y cuyas transacciones se mantienen por lo general en la secrecía y el anonimato. Esta faceta del robo de documentos y libros históricos se realiza, por cierto, y como paradoja, por la existencia de catálogos e inventarios públicos de los archivos, los cuales en estas situaciones son utilizados para ubicar el material que se quiere sustraer. La solución a esta práctica es digitalizar y/o publicar la documentación para que, en caso de robo, se tengan las pruebas necesarias para demandar su devolución.

Existe la versión de que la «colección y biblioteca Backal» se conformó de «buena fe» y si bien esto es posible, sirva de caso ejemplar para dejar al descubierto el continuo saqueo que han sufrido y aún padecen cotidianamente los archivos, hemerotecas y bibliotecas públicas. En estos casos, el Sagrario Metropolitano, la Biblioteca Lafragua de la BUAP y la Biblioteca Nacional de México de la UNAM, tienen la misión y obligación de cuidar sus fondos históricos y de reforzar su vigilancia, así como de identificar y encontrar a los responsables del expolio documental. La narración de estos acontecimientos debe servirnos para reflexionar y para que los responsables de los fondos hagan conciencia del cuidado y difusión de sus acervos.

En esta sintonía, las grandes bibliotecas de particulares que se conformaron en las décadas de 1970 al 2000, incluso las del siglo XXI, tienen antecedentes poco claros. Junto con esto, la fragilidad de las instituciones, con presupuestos cada vez más reducidos o nulos (como es el caso de los acervos parroquiales y municipales), ha ocasionado que la memoria de los pueblos se pierda. Otro motivo que ha provocado la pérdida de estos «monumentos nacionales» es el desconocimiento que existe respecto a su valor: muchas veces se les considera como basura y son desechados, vendidos «al ciento» como «papel archivo», abandonados en lugares inapropiados donde se deterioran y hasta quemados en tomas y protestas políticas.

La falta de inventarios y catálogos, así como de proyectos institucionales de digitalización-microfilmación, ha facilitado la sustracción de documentos, dificultado y hasta imposibilitado su devolución a sus acervos originales ante la carencia de pruebas legales que permitan comprobar su procedencia.

Lamentablemente, hasta el momento no existen proyectos del gobierno civil ni eclesiástico del país para invertir en la conservación, catalogación y digitalización de los archivos históricos y es necesario insistir en esta necesidad.  Existen apoyos que otorgan distintas instituciones como la Colección Benson de la Universidad de Texas, en Austin, la cual pagó la digitalización del Fondo Real de Cholula ─bajo resguardo del Archivo Judicial de Puebla─, y del Archivo Histórico del Arzobispado de México, y el Programa de Archivos en Peligro de la Biblioteca Británica, que financió el proyecto de digitalización del Archivo Histórico de la Diócesis de Texcoco.

Como colofón del presente texto, expondremos otros ejemplos de manuscritos y documentos que fueron subastados en la casa Swann Galleries y que ilustran una peculiar triangulación ideada para eludir a las leyes mexicanas que protegen a estos monumentos históricos. Muchos pensarán que los manuscritos y documentos mexicanos ofrecidos desde 2016 en Swann Galleries, una prestigiosa casa de subastas neoyorkina, salieron del país desde hace muchos años. Lo cierto es que no en todos los casos fue así. Nos referiremos aquí a tres documentos que fueron sacados de México en plena pandemia por el COVID19, los cuales inicialmente se pusieron a venta en Subastas Morton de la ciudad de México y después en Swann Galleries de la ciudad de Nueva York, en el propio año 2020, según consta en su catálogo digital número 2546.

El primero de los documentos provino de la «colección y biblioteca Backal», la cual se vendió en dos etapas: primero en marzo y luego en julio de 2020. En las subastas, se pusieron a la venta pública importantes manuscritos y libros que deberían de estar en algún acervo público para enriquecer el trabajo del historiador, entre ellos el lote 35, que se subastó el 17 de marzo de 2020 en la casa Morton. Se trataba del documento «Gerónimo Hidalgo y Barcina, constancia-certificado», fechado en Cholula el 6 de noviembre de 1810, el cual incluye un dibujo a manera de croquis de una tierra (véase Imagen 4). Dicho manuscrito se vendió en 6,500 pesos, más comisión e impuestos. Al poco tiempo apareció el mismo documento en la subasta 2546 de Swann Galleries de la ciudad de Nueva York, identificado como el lote 345, ahora con un precio estimado de 700 a 1,000 dólares. Finalmente, no se remató y fue retirado de la subasta.

Imagen 4. “Gerónimo Hidalgo y Barcina, constancia-certificado”. Imagen disponible en: https://auction.mortonsubastas.com/sp/asp/fullCatalogue.asp?salelot=961+++++++35+&refno=++483246&saletype=

 

El segundo caso se dio en la misma subasta de Morton, en marzo de 2020. Nos referimos al lote 234, también perteneciente a la «colección y biblioteca Backal», con el título «Copia de la Fundazión, y Principios que tubo la Archicofradía del Santissimo Sacramento sus preheminencias Fueros y Privilegios, desde el año de 1538 que se fundo hasta el de 1672 que por su Secretario Manuel de Sariñana se saco efta Razón de fu Archibo con la de sus Bullas y Rs. Zeduls». Éste se vendió en 16,000 pesos, más comisión e impuestos (véase Imagen 5). Medio año después, en septiembre, la pieza se encontraba ya en Swann Galleries para ser vendida; igual que en el caso anterior, fue retirada.

El tercer caso también sucedió en la misma subasta 2546, en el lote 363 de Swann Galleries. Éste era un impreso de 1848 del tratado de amistad y límites de México con Estados Unidos de América (véase Imagen 6) que había sido comprado en subastas Morton el 23 de enero del 2020 y se vendió en 6,000 pesos. Al igual que los dos casos anteriores salió del país en época del COVID19 y se fue a Nueva York para ser vendido entre 1,000 y 1,500 dólares, pero no encontró comprador.

Imagen 6. Tratado de amistad y límites de México con Estados Unidos de América. Imagen disponible en: https://catalogue.swanngalleries.com/Lots/auction-lot/-MEXICO–TREATIES–The-amendment-to-the-Treaty-of-Limits-bet?saleno=2546&lotNo=363&refNo=772606 . Puede verse la imagen del impreso cuando estaba en México en: https://auction.mortonsubastas.com/sp/asp/fullCatalogue.asp?salelot=0002L++++174+&refno=++342992&saletype=

Estos tres ejemplos permiten conocer una de las formas de realizar el tráfico ilegal de documentos históricos mediante la triangulación y el transporte ilícito de los mismos. Por ello es necesario que las autoridades mexicanas y norteamericanas trabajen para detener este tipo de transacciones que socavan el patrimonio de la Nación.

Otro caso, aparentemente diferente, es el de un sólo documento (lote 331) que se puso a remate en Swann Galleries, en la ya mencionada subasta del 26 de septiembre del mismo 2020 que adquirió notoriedad gracias a la denuncia pública hecha en periódicos impresos y digitales mexicanos por cuatro historiadores (María Carmen Martínez Martínez, Sebastián van Doesburg, Rodrigo Martínez Baracs y Michel Oudijk) de que se vendía un documento dirigido a Hernán Cortés, robado del Archivo General de la Nación («Requerimiento» del 12 de diciembre de 1521; véase la Imagen 7), tal como lo informó Aristegui Noticias el 15 de septiembre del 2020. Este manuscrito no fue vendido debido a que el Archivo General de la Nación interpuso una denuncia ante la Fiscalía General de la República, solicitando el apoyo de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Ignoramos hasta ahora lo ocurrido después.

Imagen 7. Documentos de Hernán Cortés. Imagen proporcionada por la Dra. María del Carmen Martínez Martínez. Del lado derecho se observa la fotografía del catálogo digital de Swann Galleries y del izquierdo la tomada por historiadora en el AGN en 2014.

En realidad, no era la primera ocasión en que documentos de Hernán Cortés o relacionados con él, habían sido robados del AGN y subastados en el extranjero. Esto se sabe gracias a que la citada historiadora española Martínez Martínez había consultado y reproducido nueve documentos cortesianos en 2010 y en 2014, cuando aún se encontraban en el AGN, mismos que aparecieron tiempo después en subastas públicas en Estados Unidos, lo que significa que en menos de 10 años fueron sustraídos y probablemente, con ellos, otros documentos similares.

Para concluir, exponemos otro caso que se dio en 2019, en la misma casa subastadora neoyorkina, con el lote 298 de la subasta 2517. En ella, se vendió por 16,250 dólares, el manuscrito descrito como «Record book and constitution of an Indian cofradía in Mexico City. [1], 101, [7] manuscript leaves. Folio, 11 1/2 x 8 inches», con el título «Libro de la Cofradia de los Naturales, en San Juan de la Penitencia, en la Ciudad de México &c», que cubre el periodo de 1613 a 1774 (véase la Imagen 8). El precio que alcanzó esta obra se determinó con base en su importancia para el estudio de las corporaciones de indios y porque estaba escrito en náhuatl y español, característica poco común en los documentos de los archivos eclesiásticos. Lo que se sabe de este manuscrito es que había sido catalogado por Candy Ornelas, del equipo de Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México (ADABI), en 2016. El documento se encontraba en la caja 180 del Archivo Parroquial de la Basílica de San José y Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Se desconoce el momento en que fue sustraído de este archivo, pero debió ser entre 2016 y 2019, fecha en que salió del país y se vendió en Nueva York.

Estos ejemplos de documentos que han sido llevados a Nueva York para ser revendidos permiten observar la facilidad del tráfico ilegal de monumentos históricos. Es así como este recuento, parcial e incompleto aún, sirve para exponer y reflexionar la grave problemática y la gran vulnerabilidad de los acervos históricos que resguardan las instituciones públicas que, obligadas a su preservación y cuidado, han tenido expolios en distintas etapas. Quedan en evidencia las formas en cómo los documentos históricos son sustraídos, traficados y vendidos ilegalmente con la complicidad de particulares, habida cuenta de su calidad o naturaleza como monumentos nacionales.

Ello ilustra la compleja trama en torno a las subastas públicas que se nutren en parte por objetos obtenidos de manera ilegal. Los casos aquí mencionados son materia sensible por tratarse de manuscritos que fueron sustraídos de sus acervos de origen y en consecuencia apartados de su contexto y valor cultural para ser convertidos en mercancía y vendidos al mejor postor. Deseamos que con este texto se llame la atención sobre la problemática y vulnerabilidad que sufren los acervos históricos de las instituciones públicas mexicanas de todos los niveles y esferas de gobierno (civil, eclesiástico y judicial) que, por razones presupuestales, ignorancia, desinterés u omisión, desatienden su labor principal que es la preservación y cuidado de los documentos históricos.

Para saber más

«El saqueo de documentos mexicanos» en Aristegui Noticias, México, publicado el 15 de noviembre del 2020.

Ramírez López, Javier Eduardo, «El caso de los manuscritos robados del Sagrario Metropolitano» en Nexos, México, 13 de agosto del 2020.

Subasta de la colección y biblioteca Backal: incluye documentos y libros antiguos de historia de México y universal, grabados, libros manuscritos, literatura y religión. Segunda parte, 21 de julio del 2020, México, Morton Subastas, 2021.

Tecuanhuey Sandoval, Alicia, Las cartas de Morelos en la Biblioteca José María Luis Lafragua, Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2010.

 

 

Comenta con tu cuenta de Facebook